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Los artistas que difunden sus peores críticas

'Bad Reviews' es el libro en el que hasta 150 personalidades publican las más punzantes que han recibido

'Standard Station', obra de Ed Ruscha / WIKIART.ORG
'Standard Station', obra de Ed Ruscha / WIKIART.ORG

Se ha publicado por fin Bad Reviews, el libro, “libro artístico”, en el que llevaban trabajando Aleksandra Mir y Tim Griffin (el director de The Kitchen en NY) desde hace siete años, y en el que colaboran 150 artistas reconocidos que han proporcionado la peor crítica de la que su obra haya sido objeto, en un arco temporal que va desde los años sesenta hasta la actualidad.

Sería no sólo morboso (lo que es desdeñable) sino también instructivo y divertido, y daría pie a muchas meditaciones, disponer de un ejemplar y leer esas “Malas críticas”, pero el libro no se difunde comercialmente, pues toda la edición (obra de IG@retrospectivepress) se reparte entre los artistas que han contribuido a ella y un centenar de bibliotecas de museos, facultades y escuelas de arte. A continuación citaremos algunas de esas críticas, publicadas “en abierto” por los mismos editores.

Empezando por la “peor crítica” que recibió Ed Ruscha, cuando el hoy consagrado artista pop envió, en 1963, el que está considerado el primer libro de artista, Twenty-Six Gasoline stations (veintiséis Gasolineras) a la Biblioteca Pública de Nueva York, y recibió una carta de respuesta en la que se le decía que la institución no disponía de espacio para albergar esa publicación.

Todo lo que está mal en el arte contemporáneo

Veintiséis gasolineras es un libro de fotografías formidables y en aquel entonces también era un gesto vanguardista, luego muy influyente (que, por cierto, posiblemente contribuyese de alguna forma al verso de Ballard en su poema-manifiesto Creo, donde el novelista británico enumera fenómenos e ideas en las que cree, como letanías cuyo estribillo dice “I believe in nothing” (No creo en nada): “Creo en las gasolineras abandonadas (más bellas que el Taj-Mahal)”.

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'The End', obra de Ed Ruscha / WIKIART.ORG

El Time Out de Londres se preguntó en su día, después del estreno de una película de Richard Kern, hoy famoso director del llamado Cinema of Transgression, si no habría que meterle directamente en la cárcel: "¿Debería este hombre poder circular libremente?”

Mientras que la crítica de Bloomberg News juzgó que “Cindy Sherman representa todo lo que está mal en el arte contemporáneo de hoy (…) Extremadamente influyente, se suele considerar que ha elevado la fotografía de los últimos años 70 al nivel de la pintura de arte de alta calidad, pero en realidad ha logrado combinar lo peor de los dos mundos”.

Una investigación genuina

Y el Evening Standard despachó a Liane Lang tratándola directamente de loca: “Uno duda sobre el equilibrio mental de esta artista”.  

Según los editores argumentaban en la carta que enviaron a los artistas para pedirles que extrajesen de sus archivos la crítica más negativa que hubieran tenido nunca, “la mala crítica de arte es una forma casi extinta de escritura creativa que merece ser honrada, y ¿quién mejor para hacerlo que el artista en cuestión? (…) Ya sea que te haya herido o divertido, afectado o no, la energía creativa que se dedicó a describir tu trabajo en términos despectivos representa un compromiso y es un signo de su tiempo. (…) Solo publicaremos material que haya sido enviado voluntariamente por los propios artistas, por lo que no es una calumnia, sino una investigación genuina sobre la naturaleza de la crítica”.