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La vida como ficción, la ficción como vida

El Premio Nacional de Narrativa que se entrega la próxima semana a Cristina Fernández Cubas, impele a Ignacio Vidal-Folch a recordar algunas de sus obras

10.09.2017 00:00 h.
5 min
La vida como ficción, la ficción como vida

Llevaba algunos días tratando de recordar dónde había leído yo la historia de un chico que iba a la escuela y ocultó durante mucho tiempo que era analfabeto gracias a su prodigiosa memoria que le permitía recordar al pie de la letra lo que dijese el maestro. Un fenómeno asombroso. ¿Lo leí en algún cuento, en alguna novela?

Lo leí, recordé por fin, en Cosas que ya no existen, las memorias de Cristina Fernández Cubas, en un capítulo donde cuenta la época en que vivió en El Cairo y tomaba lecciones de árabe en una academia donde conoció al fenómeno de la mnemotecnia.

En cambio, los cuentos de CFC, siendo fantásticos son tan reales... Por ejemplo, en su último libro hasta ahora, La habitación de Nona, el que se titula Hablar con las viejas: el casual encuentro en la calle entre una mujer --que el lector inevitablemente se siente tentado a considerar alter ego de la autora-- con una plácida y desvalida anciana a la que ayuda a cruzar una calle del Ensanche barcelonés, en páginas que tienen todas las apariencias de una estampa costumbrista, se convierte de golpe en una historia pavorosa de monstruos y brujas a la que hemos sido arrastrados por CFC como quien dice al salir de casa cuando íbamos a comprar el pan.

Por cierto que, si Cosas que ya no existen parece una colección de relatos de ficción –de hecho en su día le dieron un premio al mejor libro de cuentos del año--, también es un libro de viajes, pues los capítulos están ambientados en otros países donde la autora vivió, Alemania, Perú, Egipto, salvo en el trecho final del libro, quizá el más turbador y conmovedor, en torno a una tragedia familiar y la atmósfera que genera alrededor de padres y hermanas. Estos recuerdos se leen como historias oníricas (empezando por el procedimiento que permitía a la autora y su marido emprender lagos viajes aún disponiendo de un presupuesto muy modesto).

Estilo personal

La manera en que CFC cuenta anécdotas y selecciona los datos que proporciona es muy personal. Yo creo que releer Cosas que ya no existen, que acaso sea su mejor libro, y estudiarlo con más detenimiento que el que permite la lectura ansiosa y rápida a la que habitualmente te empuja su lenguaje sin artificios y el aire misterioso de tantos relatos, me sería muy útil para aprender cómo elige la autora, ante determinados acontecimientos y personas, lo que va a destacar como significativo y lo que relegará como secundario o se saltará con elipsis; o sea el criterio --que no es, desde luego, el criterio propio del sentido común de una mente materialista y cartesiana--- con que ilumina unas zonas del tapiz y deja otras a oscuras; o sea, la gramática de su mente. Así descubriría el mecanismo de una voz incesantemente elegante.

El próximo miércoles le será entregado a Cristina Fernández Cubas el Premio Nacional de Narrativa por La habitación de Nona. Un relato que dio título a otro de sus libros describe el infierno y la existencia, entre nosotros, de unos "parientes pobres del diablo" que han sido expulsados de allí abajo. Parece que estos diabluchos son muy listos y muy desdichados, tipos seductores, pero desleales y tóxicos. Agentes del mal que usan la palabra para desacreditar, para ridiculizar... Como ella utiliza la palabra con fines diametralmente opuestos y mucho más altos, quizá sea pariente de otra clase de criaturas fantásticas, aladas.

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