Tu jefe, tu asesino

Ramón de España recomienda la serie de Netflix 'Ozark', una trama que mezcla el narcotráfico, la supervivencia y el suspense en sus diez primeros episodios

4 min
Escena de la serie de Netflix 'Ozark'
12.08.2017 00:00 h.

Martin Byrde es un asesor financiero que se gana muy bien la vida blanqueando dinero para un cártel mexicano de la droga cuya cabeza visible atiende por el bonito, aunque no muy masculino, nombre de Camino del Río; para los amigos, Del. Cuando el socio de Martin es descubierto sisando a los narcos y convenientemente ejecutado junto a su novia, el bueno de Marty tiene que sacarse de la manga un plan para seguir siéndole útil a Del y evitar así sufrir el mismo destino que su compañero de trabajo.

De rodillas, con una pistola en la cabeza y el cadáver de su socio ante él, recurre a un folleto que le pasó el difunto sobre los Ozarks, una zona turística del estado de Misuri, y se inventa que allí hay unas posibilidades tremendas para el tráfico de drogas. Curiosamente, consigue ablandar a Del, quien lo envía para allá, junto a su familia, para ver si es verdad lo que dice. A partir de entonces, la vida de Marty y los suyos se convertirá en mera supervivencia: si no consiguen lavar el dinero del señor Del Río, se los cepillarán.

Mérito de guionistas y actores

Esta es la premisa de Ozark, la serie de Netflix creada por Bill Dubuque y Mark Williams —y protagonizada por Justin Bateman y Laura Linney— en la que los valores familiares, base de la sociedad norteamericana, son puestos a prueba de forma radical. La primera temporada, que me acabo de tragar, cuenta con diez episodios, y lo mejor que puedo decir de ella es que estoy deseando que llegue la segunda, aunque, en principio, las desgracias de un chorizo de las finanzas que se lía con delincuentes no podrían interesarme menos.

Es mérito de los guionistas que uno se implique en las desventuras de Martin, Wendy y sus dos hijos, pero lo es también de los actores principales de la serie: ya sabíamos que Laura Linney, que interpreta a la mujer de Marty, era una actriz excelente, pero lo de Justin Bateman es toda una sorpresa, y de las más agradables. Especializado hasta ahora en comedias anodinas que despachaba con una eficacia un pelín rutinaria, Bateman se ha tomado muy en serio su paso al drama y se muestra muy convincente en el papel que le ha caído encima, mostrando un interés adicional al encargarse de la dirección de varios capítulos. Ha hecho bien: cuando se lleva una carrera tan gris como la suya, agarrarse a un personaje como Martin Byrde es lo mejor que se puede hacer.

Suspense

En la primera temporada, Marty se instala en la zona, usa su labia para invertir el dinero de la droga en una posada y reemprende sus actividades de blanqueo. Lamentablemente para él, un narco local muy bestia, Jacob Snell —Peter Mullan— y su aún más bestia esposa, Darlene —Lisa Emery— no le van a poner las cosas muy fáciles. Al final de la primera tanda dejamos a Marty y Wendy en una situación imposible tras unas muertes que solo pueden traer problemas. Confío en que los señores Dubuque y Williams y sus guionistas sigan manteniendo el listón tan alto en la segunda temporada.

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