Menú Buscar
'Liquid car, Com ho faràs?', el single del cantautor Jaume Cuadreny / TODOCOLECCION.NET

El hombre que sudaba en pleno invierno

Jaume Cuadreny es el cantautor más extraño que ha dado Barcelona en su historia reciente

17.06.2019 00:00 h.
4 min

Jaume Cuadreny es el cantautor más extraño que ha dado Barcelona en su historia reciente, y también una de las mejores personas que uno haya conocido en su vida: cuando me tocó hacer la mili en Mallorca, Jaume fue el único conocido que se presentó a saludarme en el campamento de Son Dureta, acompañado por su mujer, Maite, y sus hijas gemelas, que entonces eran muy pequeñas. Huelga decir que Jaume no triunfó jamás, pero entre los colaboradores de Star y Disco Exprés contaba con un grupito de fans reducido, pero leal, que acudíamos como un solo hombre a sus esporádicos conciertos en La Orquídea o algún otro tugurio de la época. Por falta de presupuesto, solía actuar solo, voz y guitarra eléctrica, aunque a veces se apuntaba el bajista Jordi Riba, hermano del gran Pau. A sus fieles, sus canciones se nos antojaban austeras y crípticas, pero también hipnóticas, tal vez por la vehemencia, el convencimiento y la solemnidad con que Jaume las interpretaba. Solo llegó a grabar un single que no era en absoluto representativo de su música: algún ejecutivo discográfico debió pensar que la canción Com ho faràs? apuntaba maneras de hit, ¡Dios le conserve la vista!

El bueno de Jaume padecía esquizofrenia y solía ir fuertemente medicado. Las gotas de sudor que perlaban su frente en pleno invierno eran una clara muestra de su sufrimiento interior, aunque nunca hizo nada para echárselo encima a los amigos. Como la música no le daba de comer, trabajó toda su vida en una editorial -creo que Vicens Vives-, donde compartía despacho y conversación con otro personaje muy especial, el poeta Jesús Lizano, artista atrabiliario --se hacía llamar Lizanote de la Mancha-- que organizaba de vez en cuando unas marchas poéticas Rambla abajo que temblaba el misterio: al frente de unos cuantos leales, el hombre recorría la Rambla lanzando berridos poéticos a diestra y siniestra, sin que nadie le hiciera mucho caso. Pese a su prestigio como poeta, la muerte de este adorable excéntrico pasó totalmente desapercibida.

Como la del propio Cuadreny, que tuvo lugar en 2006. En esa época, llevaba un tiempo recluido en un psiquiátrico del que solo salía los fines de semana para pasarlos con su mujer, Maite, también conocida como la Maga Anaraida, a la que había conocido en una visita profesional, para que le echara las cartas, mientras se hundía su matrimonio anterior. Maite le salvó la vida. Por un tiempo. Pero no pudo evitar que una mañana de uno de esos fines de semana en libertad, Jaume saliera de la cama en pijama y, sin mediar palabra, se arrojara por el balcón de su apartamento.

En la canción Vincent, Don McLean le dice a Van Gogh que este mundo nunca estuvo hecho para alguien tan bello como él. Lo mismo puedo decir yo del difunto Jaume Cuadreny, artista incomprendido y entrañable y sufriente ser humano.

Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información