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El cantante Joan Manuel Serrat, presentado su gira 'Mediterráneo' / EFE

¿Qué quiere esta gente?

A veces, sorprendido por la última necedad, por la última miseria de la masa o de un individuo en concreto, descontextualizando el verso por completo me pregunto: “Què volen aquesta gent?”

30.12.2018 00:05 h.
4 min

El incidente del otro día en el Auditorio del Fórum, cuando un “espontáneo” le reclamó intempestivamente a Joan Manuel Serrat que, ya que estaba en Barcelona, cantase en catalán, y el cantante interrumpió el concierto para aleccionarle, es una anécdota de poca importancia, habida cuenta del ambiente de acoso general del nacionalismo catalán a réprobos, díscolos, tibios e indiferentes. Una pequeñez. Pero me sirvió para despertarme el recuerdo de otro concierto, en el Palau de la Música, una noche que cantaba María del Mar Bonet. Eran tiempos aún de Franco, y por orden gubernativa y bajo amenaza de suspensión del concierto, Bonet tenía prohibido interpretar Què volen aquesta gent?.

La letra de esta canción habla de la angustia de una madre cuando “una gente” llega de madrugada a detener a su hijo. Estaba inspirada en la muerte de un contestatario que cuando lo iban a prender se arrojó por la ventana o fue defenestrado, nunca se llegó a saber a ciencia cierta. Esa canción estaba prohibida pero era precisamente la que el público que abarrotaba el Palau quería escuchar. La gente a mi alrededor se puso a gritar reclamando que Bonet cantase esa canción precisamente. Bonet no quería ser castigada, cantaba otras piezas igualmente emocionantes pero no tan combativas, y empezaron a oírse por todo el anfiteatro las voces cabreadas que exigían: "Què volen aquesta gent, o marxa!” (Qué quiere esta gente, o lárgate). Fue impresionante. Comprendí bien que el público colocaba a la cantante en una situación imposible en la que hiciese lo que hiciese le costaría caro. Yo tenía quince años y viendo a Bonet confusa e implorante en el escenario me hice cargo por primera vez de la necedad y el poder de la masa cuando, considerándose respaldada por una causa noble –que en aquella ocasión era el antifranquismo—, se cree con derecho a imponer su criterio al creador. La masa, para la que el arte no es más que una excusa.

Han pasado muchos años, y Serrat no es, como entonces Bonet, una jovencita más o menos desvalida ante una situación imprevista e incomodísima, sino un septuagenario con mucha carretera a la espalda, y supo cortar de cuajo, con unas palabras contenidas pero irritadas, la intrusión del espontáneo antes de que cundiera entre el resto del público. Y así pudo seguir su concierto.

¿Cómo acabó aquel concierto de Bonet? Si no recuerdo mal se resignó a tocar Què volen aquesta gent? a la guitarra, pero sin cantar. En su lugar, cantó el público, como una gran victoria. Luego a ella le cayó el palo administrativo correspondiente.

Con los años creo que se hizo nacionalista, lo que a mí me da igual pues sé perfectamente que hay quien prefiere el gotelé y hay que respetarlo, y además hace mucho que no la sigo. Ni siquiera estoy seguro de que esa canción que entonces me parecía emocionante me lo siguiera pareciendo si la escuchase ahora. Para ser del todo franco no siento curiosidad por refrescar recuerdos que son sólo el ruido del tiempo que sigue sonando con el mismo runrún monótono. Pero a veces, sorprendido por la última necedad, por la última miseria de la masa o de un individuo en concreto, descontextualizando el verso por completo me pregunto: “Què volen aquesta gent?”