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Santa inocencia

Santa inocencia

El trágico caso de Diana Quer trae a la memoria a la artista italiana Pippa Bacca, dramáticamente asesinada en Turquía en 2008

31.12.2017 00:00 h.
3 min

Dentro de la magnitud de la tragedia, para sus padres será un ligero alivio la resolución del caso de Diana Quer, que fue secuestrada y desapareció la noche del 22 de agosto del 2016 en los alrededores de su pueblo de veraneo, a Pobra do Caramiñal (La Coruña), cuando regresaba a pie de una fiesta. La Guardia Civil parece haber resuelto el caso y detenido a un delincuente sexual que acababa de intentar secuestrar a otra chica.

No es extraño que la historia de Diana Quer haya interesado al personal y hecho correr ríos de tinta. No es fácilmente aceptable que una joven vaya a una fiesta en busca de diversión, de compañía, acaso de amor, y encuentre la muerte a manos de un tarado, como es el caso con toda probabilidad. Es la historia de la ingenuidad burlada y la inocencia violada, que recuerda el caso de la artista italiana Pippa Bacca, de cuya muerte se cumple ahora el décimo aniversario.

Pippa era sobrina del famoso Piero Manzoni, el joven artista italiano que partiendo del principio de que todo lo que produce el artista es una obra de arte, empaquetó y expuso el aire que respiraba, y vendió, a precio de su peso en oro, latas de conserva llenas de --supuestamente-- sus propias heces. Creo que una de esas latas de su Merda d’artista forma parte de la colección del MACBA. Por cierto que Manzoni murió también prematuramente, a los 29 años, de infarto.

Grandeza

Pippa Bacca era una artista de la performance. A principios del año 2008 emprendió un viaje en autostop de Milán a Oriente Medio, vestida de novia, proyecto que tituló "Boda entre diferentes países y naciones". Era la idea de salir al encuentro del otro, con una disposición a la empatía y al amor universal. De ahí el vestido nupcial. En Turquía un camionero la violó y la mató. Ella tenía 34 años.

A esa edad, piensa uno, ya hubiera debido ser consciente del peligro al que le exponía su idea del arte y de cómo son los seres humanos. A lo mejor ya lo sabía, o ya lo temía, pero aún así quiso correr el riesgo, quiso conocer a gente diferente, quiso darle una oportunidad al amor y a la paz. Puede parecer irresponsable, puede parecer estúpido, pero también hay cierta grandeza en esa santa inocencia.

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