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Queremos lo que usted tiene

Queremos lo que usted tiene

'Capital' es un retrato agridulce de una sociedad que se descompone por culpa de la avaricia

05.05.2018 00:00 h.
4 min

Londres, a principios de la crisis económica de 2008. Los inquilinos de Pepys Road, una calle de clase media, empiezan a recibir unas inquietantes postales con la frase We want what you have (Queremos lo que usted tiene). No saben de qué va la cosa, si es una campaña publicitaria que no entienden, algún tipo de obra de arte conceptual que también se les escapa o una simple broma de algún tarado que disfruta asustando a la gente. Cuando las postales empiezan a mostrar imágenes de los vecinos en la puerta de sus casas, la cosa adquiere tintes algo más siniestros. Por no hablar de los vídeos que vienen a continuación y que demuestran que alguien los vigila, los graba y se asegura de que todos se enteren de ello.

Este es el punto de partida de Capital, una miniserie en cuatro capítulos de la BBC que acaba de emitir el canal Sundance y que quien se la haya perdido puede encontrar en el archivo de Movistar. Basada en la novela homónima de John Lanchester de 2012, Capital --estrenada en 2015 y ganadora de un premio Emmy-- es un interesante fresco social del Londres del inicio de la crisis y una advertencia sobre esa gentrificación que ha convertido la capital de Inglaterra en la ciudad para millonarios que es en la actualidad.

Una sociedad en descomposición

Sea lo que sea, la campaña Queremos lo que usted tiene afecta a todos los vecinos de Pepys Road sin hacer diferencias entre las clases sociales: le da lo mismo un bróker nuevo rico que la ancianita que lleva viviendo ahí toda la vida; hasta los pakistaníes que regentan la inevitable cornershop reciben las siniestras misivas mientras, de vez en cuando, aparece en pantalla una imagen que nos va informando de cómo va subiendo el precio de las casas de esa calle. Hasta la africana ilegal que controla los parquímetros de la zona, cuando las sospechas recaen sobre ella, es detenida por la policía y devuelta a su país, aunque acabe de conocer a un buen tipo en la iglesia y asegure que, si vuelve a casa, la matarán. Las cartas solo son una muestra más del acoso al que se ven sometidos, por distintos motivos --al bróker lo despiden porque su ayudante ha cometido un desfalco, uno de los pakistaníes es detenido por sospechas de terrorismo--, todos aquellos que han cometido el error de llegar como pueden a fin de mes en un sitio como Londres.

Retrato agridulce de una sociedad que se descompone por culpa de la avaricia, Capital cuenta con un elenco eficaz, aunque no muy conocido en España, si exceptuamos al siempre estupendo Toby Jones, al que algunos recordarán por su interpretación de Truman Capote en una de las dos películas que se rodaron hace unos años sobre él (la otra la protagonizaba el difunto Philip Seymour Hoffman) y que aquí da vida al bróker caído en desgracia. A medio camino entre la comedia y el drama, como la vida misma, Capital puede pasar desapercibida entre tanta propuesta espectacular como ofrecen los canales de pago, pero vale la pena verla antes de que todos nosotros, tal como está el patio, empecemos a recibir postales siniestras con la leyenda Queremos lo que usted tiene.

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