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Las muertes de Edgard Allan Poe

El escritor norteamericano Edgar Allan Poe en un daguerrotipo W. S. Hartshorn de 1848

La obra del escritor norteamericano, nacido hace 210 años, es la génesis del cuento de terror, los relatos policiacos y de ciencia ficción, el humor negro y la jocosidad macabra

24.01.2019 00:00 h.
9 min

Edgard Allan Poe (1809-1849) tuvo lo que los argentinos llamarían una muerte bizarra. Sobre el suceso, acontecido en la portuaria ciudad de Baltimore, muy lejos de su Boston natal y de Richmond, el amplio territorio sureño de su crianza adoptiva, a años luz de distancia mental de Filadelfia, la urbe norteamericana que se disputa con Nueva York los restos virtuales de su efímero decurso en la tierra, circulan un sinfín de teorías. En general contradictorias o indemostrables.

Unas hablan de un suicidio fallido que derivó en una intoxicación etílica cósmica de consecuencias fatales; otras señalan la posibilidad (sugerente) de un asesinato dramático cometido por la envidia de alguno de los colegas de su gremio --el periodístico--; las tesis más decadentes sostienen que su prematuro deceso fue como un cuento de muñecas: el poeta norteamericano, circunstancialmente de paso por Baltimore en una gira para recaudar fondos con los que publicar su propio periódico --The Stylus--, habría sido emborrachado y vestido con ropas ajenas para ser usado como falso votante en unas elecciones locales y, tras cumplir la infame labor de sufragista-marioneta, fue abandonado en un callejón a su suerte. Incluso existe una teoría que lo sitúa, enfermo de rabia, en una taberna con la peor ralea de la húmeda civitas portuaria, fumando pipas colmadas de opio y heroína.

El misterio continúa vivo

Todo el mundo dice saber el cuento verdadero, pero nadie sabe exactamente qué pasó ese día. Tampoco está clara la causa de su muerte cerebral: no existe un parte médico. En realidad, los detalles concretos importan poco. El mito del primer gran escritor norteamericano, padre nutricio de la narrativa moderna, creador de la mayoría de los géneros de la modernidad, desde el cuento de terror al género policial, precursor de la novela negra, antecesor de la literatura de ciencia ficción, estilista del humor macabro, poeta idealista y atormentado, exigía una muerte a la altura (trágica) de su leyenda. Léase: un sublime príncipe de las letras convertido, en el instante postrero del final, con la muerte en los talones, en un anónimo mendigo. Igual que en un viejo drama de Shakespeare. Como los personajes de sus extraordinarios relatos de misterio. Una estampa insuperable.  

Baltimore from York Road (1816)

Un grabado de la ciudad de Baltimore hacia 1816

Han pasado 170 años de aquella tarde de 1849 en la que un Poe perdido ingresó, delirante, en el Washington College Hospital, donde murió --con 40 años-- días más tarde, cerrando el paréntesis vital que se había abierto hace ahora 210 años en la gélida capital de Massachusetts. Entre ambos instantes, el principio y el final, se extiende su vida concreta: extraña, quebrada, disoluta y misteriosa. En Baltimore se conserva, en un barrio periférico no demasiado recomendable, la estrecha casa de ladrillo exterior, situada en el número 203 de Amity Street, en la que vivió, hacinado con parte de su familia política, durante un tiempo. Es un diminuto torreón de oscuras e imposibles escaleras que ascienden hacia una buhardilla a modo de zulo donde se supone que empezó a escribir sus famosos relatos, tras probar suerte (en vano) con su verdadera vocación: la poesía.

Leyendas y lugares

Original burial place of Edgar Allan Poe, Westminster Burying Ground, 509 W. Fayette Street, Baltimore, MD 21201También está en Baltimore su tumba, confundida con frecuencia con el túmulo honorífico donde los turistas se hacen fotos de recuerdo y se cuenta --otra leyenda más-- que un misterioso desconocido dejaba todos los años flores marchitas y una copa de coñac. Poe tuvo tantos hogares como muertes: en Filadelfia existe otro museo sobre su figura y en el Bronx de Nueva York se conserva una casa de madera, entre el bulevar Grand Concourse y Kingsbridge Road, por la que el escritor pagaba un alquiler de cien dólares al año que recaudaba con los artículos que escribía --sin descanso, día y noche-- para periódicos y revistas, su único medio de vida.

En el primer tomo de sus Ensayos Completos (Páginas de Espuma), elaborado a partir de Essays and Reviews --la antología de G. R. Thompson--, su traductor, Antonio Rivero Taravillo, sitúa su obra como un parteaguas entre una tradición emergente (la norteamericana) y una Europa entregada al simbolismo francés. Su única novela, La narración de Arthur Gordon Pym, que sirvió de molde para Melville, es un libro fallido donde algunas de sus preferencias temáticas y estilísticas se manifiestan por vez primera. Pero, como señaló en su día José María Álvarez, este libro, publicado en 1837 como un serial en la revista Southern Literary Messenger dirigida por el propio Poe, no deja de ser un "lujosísimo fracaso". Julio Cortázar, en el prólogo a sus Cuentos, publicados por Alianza, señala que en sus últimas horas de delirio Poe preguntaba por Jeremiah N. Reynolds, el explorador polar que inspiró la imagen final del Gordon Pym, epopeya marítima sobre la muerte blanca. De ser cierto, sería un ejemplo de cómo la ficción se torna un boomerang. Y de cómo vivimos la muerte como un viaje hacia lo desconocido.

The Purloined Letter

Ilustración de Frederic Theodore Lix del relato La carta robada para una revista rusa de moda (1864)

Periodista crítico y preciso

De sus escritos en prosa, si exceptuamos los relatos, se conocen menos detalles. En buena medida por haber aparecido en revistas y diarios de escasa circulación y más difícil conservación. Poe escribió abundante crítica literaria sobre sus contemporáneos y se pronunció --con indudable solvencia-- sobre los grandes autores clásicos. Su estilo como periodista es crítico, preciso (sobre todo en relación a las cuestiones formales) y polémico. De los clásicos españoles escribió sobre Cervantes, Calderón de la Barca y Lope de Vega, príncipe de los ingenios (y de las faldas).

tamerlane poe coverSu labor como escritor de periódicos se inicia por la necesidad de subsistir con el ejercicio de las letras. Fue uno de los primeros freelancers literarios tras conocer en primera persona la ingratitud (financiera) de la poesía, a la que dedicó sus libros iniciales. El primero, Tamerlane and Minor Poems, firmado con seudónimo --"un bostoniano"-- para evitar la ira de su padre adoptivo, reacio a su firme devoción literaria.

En estos primeros versos --sostiene Rivero Taravillo-- se evidencia la influencia de Thomas Moore, Coleridge, Keats (otra devoción que Cortázar hereda de Poe), Shelley y Byron. De Moore es la canción que, según Mary Devereaux, fue su favorita: Come rest in this bosom. Una melodía triste e ingenua cuyos versos dicen: "Through joy and through torments, through glory and shame!" (¡A través de la alegría y los tormentos, entre la gloria y la vergüenza!).

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