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Boris A. Novak

Descubrimiento de Boris A. Novak

La obra poética del autor esloveno, publicada por Galaxia Gutenberg, nos descubre una voz literaria poderosa y capaz de experimentar sin desdeñar la rima

11.04.2019 00:00 h.
7 min

Pocas veces tiene el lector, al toparse con un libro de poemas traducido, la sensación de que este habría podido haber sido perfectamente escrito en su lengua (salvo algún nombre propio). Tampoco es nada frecuente que descubra una voz poderosa, de una talla tal que le sorprenda no haberla conocido hasta entonces. Ambas cosas suceden, y además de manera sobresaliente, en El jardinero del silencio y otros poemas, la antología de Boris A. Novak que con selección y prólogo de Laura Repovš y traducción de Andrés Sánchez Robayna ha publicado Galaxia Gutenberg.

Novak es, quizá, el más destacado poeta esloveno de hoy. Nacido en Belgrado en 1953, abandonó Serbia y en la adolescencia marchó con su familia a Eslovenia (que adquirió la independencia en 1991). Hoy reside en la capital, Liubliana, de cuya universidad es profesor. Sabemos de él que fue cofundador y redactor jefe de Nova Revija, que amplió estudios en Estados Unidos, donde también enseñó, y que ha traducido a Edmond Jabès, Paul Valéry  y los trovadores provenzales. De hecho, la primera vez que lo leímos fue como traductor de Góngora.

El jardinero del silencio, Boris A. NovakEn su prólogo, Repovš recuerda una antigua balada eslovena en la que la protagonista se embarca rumbo a la lejana España. Y observa: “Podríamos decir que ocurre con los poemas en traducción algo parecido; la traducción los lleva, como una barca que tejiera tras de sí un puente, hacia otra costa distante. Así, la poesía y la traducción miden las distancias y las convierten en cercanía.” También habla de las características del esloveno, lengua hablada por unos dos millones de personas solamente: entre los rasgos llamativos se halla el de la conservación del dual, esa forma gramatical que entre otras posibilidades está la de cobijar, juntos, las parejas de amantes.

Es Novak un poeta que gusta de experimentar con todo tipo de formas y que no desdeña la rima: Las formas del espíritu (2016) es su recopilación de numerosos ejercicios de aclimatar al esloveno diferentes formas poéticas que él emplea en su lengua a menudo por primera vez. Esos experimentos de versificación han sido facilitados por su conocimiento de diversas lenguas de las que ha traducido. Ha dedicado a ello también una importante obra crítica, paralela a su experiencia creadora y recreadora.

Aunque los traductores no emplean aquí la rima, esta es perceptible gracias a que la edición es bilingüe y hasta en una lengua que nos es tan ajena muestra así su funcionamiento. Es preciso señalar la altísima calidad de las traducciones: el verso fluye no con naturalidad sino, si se permite la expresión, con todo el artificio necesario para que, aun sin notarse, la métrica sea empleada con el mismo rigor y solvencia que, se nos dice, adorna los originales. Y esto se demuestra, más que en cualquier caso, en el discurrir de los endecasílabos blancos, por ejemplo en el poema “Exilio”, que se cierra con ese verso terrible: “Mi hogar está ya solo en mi garganta”. No siempre cabe en el endecasílabo español el contenido de Novak, de modo que los traductores optan con frecuencia por la alternancia de aquel con el alejandrino.

Ediciones en esloveno de Boris A. Novak

Ediciones en esloveno de Boris A. Novak.

Poemas muy destacables abundan en el libro. La orfebrería traductora brilla, pareja con lo que percibimos del contenido, en el soneto “Tu cuerpo”, cuyo primer serventesio es: “Quisiera poseer más manos para / mimar tu cuerpo como se merece. / Sin fin, tu piel se extiende desde el norte / de los hombros al sur de las caderas”. No menos admirable es “Nuestras conversaciones”, otro excelente poema amoroso. En la misma órbita está “Felicidad”, que trae el aroma de la mejor poesía erótica de John Donne: “Amor mío, ya es muy tarde esta noche. / Te he desvestido con abrazos tiernos. / El más bello sudor sobre tu pecho / en diadema de perlas resplandece…”

Otro tipo de amor, el del hijo por la madre (también hay muy buenos poemas de homenaje paterno-filial), es “Regalos para el viaje”, donde a partir del recuerdo de los ajuares funerarios egipcios se logra una elegía de alta emoción. En otras ocasiones Novak cultiva lo breve, como en una secuencia de decisiones entre las que encontramos estas tesituras y sus soluciones: “Entre dos palabras / elige la más silenciosa”, “Entre dos libros / elige el que esté más polvoriento”, “Entre el cielo y la tierra / elige el pájaro”. También ha cultivado el largo poema de tercetos dantescos, en un proyecto de dimensiones inusuales.

Sánchez Robayna y Repovš ya han ofrecido estupendas muestras de su trabajo, canalizado en el Taller de Traducción Literaria de la Universidad de La Laguna que lleva funcionando desde hace casi 25 años, una suerte de espacio colaborativo en el que los resultados desmienten que la traducción sea siempre un trabajo solitario. En su Boletín se han ido publicando adelantos de otras obras, traducciones parciales y textos del mayor interés sobre aspectos de la traductología. Para Novak, “el sonido significa y el significado suena”. ¿Por qué habría de renunciarse al rigor filológico en aras de la eficacia poética, o al contrario? Este libro demuestra que no es necesario escoger.