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Películas tan apasionantes y famosas como 'Spotlight' mantienen vivo el atractivo del periodismo para las generaciones jóvenes.

La profesión mantiene su atractivo, pese a las escasas salidas laborales

El 75% de los periodistas que trabajan por cuenta ajena admiten ceder ante las presiones, frente al 80% en el caso de los autónomos

Antonio M. Yagüe
3 min

El informe de la Asociación de la Prensa de Madrid 8APM) certifica, cada año más, que la profesión se está feminizando. Según su director, Luis Palacio, el 51% de los periodistas que trabajan son hombres, pero ya solo representan el 37% de los alumnos en la licenciatura de periodismo. Los matriculados en el curso actual suman nada menos que 19.412 y 62.713 en todas las ramas de Comunicación.

También es cierto que en la actualidad solo diez mujeres dirigen diarios entre las más de cien cabeceras existentes. No obstante, en el conjunto global de medios, sobre todo en radio y televisión, la paridad aumenta y la diferencia entre hombre y mujeres con cargos disminuye.

Capacidad de absorción

En cualquier caso, la cifra de alumnos es inasumible por esta industria “ni en diez años”, según calculan los editores. Los autores del estudio de la APM relativizan el desajuste. También ocurre --apuntan-- en otros trabajos, como la construcción, incapaz de absorber en estos momentos, la cantidad de arquitectos titulados.

El panorama se cierra con un suspenso en lo que independencia se refiere. Los propios periodistas cifran en un 4,2 sobre 10 el grado de independencia con el que ejercen su trabajo: el 75% de los periodistas contratados reconoce ceder a las presiones, mientras que la cifra alcanza el 80% en los autónomos.

Aún hay confianza

La confianza de la gente en los medios de comunicación, medida por la APM mediante una encuesta a nivel estatal, se cifra en un aprobado justo, un 5,5. Los lectores, oyentes o telespectadores lo achacan a los intereses políticos, económicos y a la falta de independencia.

Los profesionales lo atribuyen al amarillismo y a que se hace de la información un espectáculo. También coindicen con las audiencias en la falta de independencia y objetividad. Añaden como causa de la mala imagen a los tertulianos y las tertulias, al intrusismo y la falta de profesionalidad.

Menos derechos y profesionalidad

El presidente del Sindicato de Periodistas de Madrid, Manu Mediavilla, advierte de que los derechos laborales menguantes de los periodistas han ido acompañados de una “degradación galopante en el plano profesional”. Denuncia  los crecientes “muros de silencio” o burlas a la prensa en una sociedad democrática.

Mediavilla pone como ejemplos las mal llamadas “ruedas de prensa sin preguntas”, las señales de audio e imagen que los partidos políticos facilitan con información ‘seleccionada’ de sus mítines y reuniones, y la mayoría de los videocomunicados que cada vez más empresas envían a sus contactos periodísticos. “Vivimos un tiempo de silencios y medias verdades, dos caras de la misma desinformación”, apostilla.