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holanda

Redacción
5 min
Internacional

Siento humedad en el estudio de la TV catalana

MARTES 6 de mayo 2014

En el momento en el que tengo la fundación [del maquillaje] repartida por mi cara me empiezo a dar cuenta: este no será un partido en casa. Estoy sentado en la silla de maquillaje para participar en una tertulia de la televisión regional de Cataluña. Más temprano en ese día tuve la oportunidad, junto con otros periodistas internacionales, de entrevistar al presidente regional nacionalista Artur Mas. Aparentemente, esto me hace lo suficientemente interesante para aparecer en un programa en directo.

Por lo menos, eso es como la amable redactora introdujo su invitación. Pero una vez en el estudio se ve me naividad cuando el presentador viene para charlar. "Hablaremos brevemente sobre su reunión con Mas, y después sobre cómo se informa sobre Cataluña siendo corresponsal en Madrid.”

En Cataluña estoy acostumbrado a tener que defenderme. La campana de queso madrileña enturbia la vista al cuerpo periodístico extranjero, se quejan los regionalistas que se quieren separar del Estado central. Los corresponsales se dejarían lavar el cerebro por los medios rabiosamente derechistas y anticatalanes de la capital. Que nuestras visitas a Barcelona se limitarían a excursiones de una día de ida y vuelta.

Sin embargo, TV3, la cadena en cuya mesa ahora me siento, no es tampoco un ejemplo de independencia. Está financiada por el gobierno regional catalán, cosa que, al igual que otras cadenas publicas en España, la hace susceptible a la propaganda. Adversarios y partidarios de la causa nacionalista toman la palabra. El primer grupo no tan a menudo ni tan extensivamente como al segundo.

También en España los periodistas piensan que la polémica se vende bien. Y que la gente prefiere escuchar y leer opiniones con las que está de acuerdo. Una dinámica que lleva los catalanes y los demás españoles a confiar en unos medios propios. Y a vivir con diferentes variantes de la realidad.

Dos ejemplos de entre los termas que aquí se consumen con entusiasmo: el chismorreo y el fútbol. La cantate colombiana Shakira, pareja del jugador del Barça Piqué, publicó recientemente un nuevo álbum. En él hay una canción en catalán. El periódico ultraconservador, altavoz del gobierno, La Razón se burló in Madrid que "el embarazo se le ha subido a la cabeza". Un comentario ridículo en una periódico poco leído, pero que recibió mucha cobertura en los medios catalanes.

Unas semanas antes, el compañero de Piqué, Puyol, fue padre de una hija, a la que le dio el nombre Manuela, un nombre castellano (o bien español). Vergüenza, se quejaron algunos nacionalistas catalanes en foros de internet. Un puñado de reacciones, pero medios de la derecha española les dieron mucha importancia.

También en los medios españoles vale: quien paga, manda. Es por eso que siento humedad cuando el presentador me introduce con los contertulianos. El primero encabeza el muy subvencionado centro cultural Born, enteramente dedicado a la resistencia catalana contra España.

De los otros dos invitados uno escribe para Nació Digital, un diario en internet muy nacionalista, el otro para El Periódico. Este diario catalán ha escogido un tono nacionalista gracias a los millones en subvenciones y anuncios del gobierno regional. Al mismo tiempo, el periódico está prácticamente en bancarrota y se encuentra virtualmente en manos de La Caixa. Este gran banco catalán no quiere una batalla de divorcio con Madrid e insta, con éxito, a la moderación.

El panel nacionalista quiere saber cómo me resisto a la indoctrinación capitalina. Bromeo que a los corresponsales no se les regala una suscripción a La Razón cuando se acreditan en Madrid. La ironía es apreciada, pero siguen preguntas capciosas.

El periodista de El Periódico cuenta más tarde que artículos sobre cómo medios internacionales informan sobre Cataluña reciben muchas visitas en su web. Ya estoy desmaquillado cuando me pregunto: ¿Por qué será que también los catalanes a veces desean conocer una visión fresca y -más o menos- imparcial?

NOTA: No conozco la expresión "sentir humedad". Doy por buena la traducción de Radiocable: "sentirse incómodo".