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Evolución del debate entre los votantes demócratas y republicanos sobre el futuro de las armas.

Los votantes de Trump, Clinton y el futuro de las armas en Estados Unidos

La carrera presidencial abre la mayor brecha entre el electorado: los demócratas abogan por el control de la posesión; los republicanos, por el derecho a tenerlas

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Arma: dícese del instrumento, medio o máquina destinados a atacar o a defenderse. Jamás una palabra y una definición tan escuetas habían dividido tanto a la sociedad estadounidense. La carrera hacia la Casa Blanca, en la que compiten Hillary Clinton y Donald Trump, ha acentuado el debate sobre su futuro. Los votantes demócratas reclaman más control sobre la posesión; los republicanos defienden el derecho a tenerlas. Todo o nada. Sin tonos grises.

El 79% de los incondicionales de Clinton opina sobre la necesidad de controlar la posesión de las armas, ante el 19% que cree que hay que defender el derecho de tener estos instrumentos. Los seguidores de Trump difieren en este punto: solo el 9% ve necesario un mayor control, ante el 90% que apoya la libre tenencia.

Antecedentes y enfermos mentales

Las diferencias entre partidos jamás fueron tan abultadas. Alcanzan el 70%. Son algunas conclusiones del último estudio de Pew Research Center tras una encuesta realizada entre el 9 y el 16 de agosto entre 2.010 adultos, de los cuales 1.567 eran votantes registrados. El margen de error es de 2,8 puntos porcentuales.

El resultado tiene algunos matices. Los dos tipos de votante coinciden bastante en, por ejemplo, el análisis de antecedentes del comprador y el control sobre la venta de armas a personas con enfermedades mentales.

Mujeres, negros y universitarios

Las grandes diferencias recaen en la creación de una base de datos federal –opción valorada mayoritariamente por mujeres sobre hombres, y negros e hispanos sobre blancos—, la prohibición de las armas de asalto y la prohibición de los cargadores de munición de gran capacidad.

Prohibición de las armas en EEUU

La prohibición de las armas de asalto es, precisamente, uno de los puntos más distantes entre votantes demócratas y republicanos. Mientras los primeros piden la supresión (67% a 32%), los segundos se oponen como nunca a la restricción (62% ante 35%). La población con estudios está más a favor de la prohibición que el resto (68% a 46%).