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Los países que más utilizan 'software' pirata

Libia, Venezuela y Zimbabue, los países con más ‘software’ pirata; el doble que España

Los altos porcentajes contrastan con la caída generalizada del uso ilícito de estas herramientas

20.06.2018 00:00 h.
2 min

Los programas informáticos utilizados en Libia, Venezuela y Zimbabue son, casi todos, piratas. En los tres casos, el porcentaje es 90 u 89, más del doble que España (42%). Estos dos ejemplos contrastan con el cada vez menor uso ilícito de estas herramientas: la cifra global ha retrocedido dos puntos entre 2015 y 2017, y se sitúa en el 37%.

Los datos publicados por Business Software Alliance (BSA) detallan, país por país, el uso lícito o pirata de software informático. Un rápido vistazo sirve para ver que los ciudadanos de EEUU (15% pirata), Japón (16%), Nueva Zelanda (16%), Luxemburgo​ (17%), Australia (18%), Austria (19%), Suecia (19%), Dinamarca (20%), Noruega (21%), Reino Unido (21%), Suiza (21%), Holanda (22%), Bélgica (22%) y Canadá (22%) son los más legales.

América Latina y Europa del Este

Por el contrario, la cifra se dispara en Latinoamérica, donde el porcentaje más bajo es el de México (49%); África y Oriente Medio, donde el software pirata oscila entre el 27% de Israel y el 90% de Libia; Europa Central y del Este, con Ucrania, Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia y Moldavia por encima del 80%, y algunas zonas de la región Asia-Pacífico (Bangladés, 84%; Pakistán, 83%; Indonesia, 83%, por ejemplo).

El caso de España puede observarse desde dos perspectivas. La primera, positiva, es que el nivel de piratería vuelve a niveles de 2009​. El valor comercial que supone el software sin licencia instalado es de 859 millones de dólares (unos 730 millones de euros). La negativa es que está muy lejos de las cifras de los países de su entorno, que dejan la media en el 26% de uso ilícito de programas.

Las empresas pierden menos

El dato positivo es que todas las zona del mundo han reducido el uso de software pirata entre 2011 y 2017. Por lo tanto, las pérdidas para las empresas también han menguado, desde los 63.456 millones de dólares (54.000 millones de euros) a los 46.302 millones de dólares (39.400 millones de euros).