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Rosetta y las órbitas de la Tierra, la sonda y el cometa 67P | CG

Nacimiento y muerte de Rosetta: una odisea espacial de 12 años

La sonda europea reposará para siempre en el cometa 67P/Churyumov Gerasimenko

3 min

Próxima (y última) estación: 67P/Churyumov Gerasimenko. La sonda europea Rosetta reposará para siempre sobre el cometa de nombre casi impronunciable y pondrá fin a una odisea espacial que comenzó 12 años antes. El aterrizaje tendrá lugar este 30 de septiembre.

La misión comenzó el ya lejano 2 de marzo de 2004 –no existían Facebook ni Twitter—, con el lanzamiento de Rosetta (1) desde Kurú (Guayana Francesa) para un viaje de 6.400 millones de kilómetros. El objetivo: recolectar datos para conocer mejor el origen de la Tierra y los inicios del Sistema Solar.

Momentos de mucha tensión

Entre 2004 y 2011, Rosetta orbitó la Tierra tres veces y Marte, una para tomar impulso gravitatorio. Durante el viaje, pasó problemas en la sombra del planeta rojo, ya que la sonda no estaba preparada para estar sin luz y hubo que reprogramarla. También en ese periodo se cruzó con dos asteroides (Steins, en 2008 y Lutetia, en 2010) en sendas operaciones de cierto riesgo, antes de entrar en etapa de hibernación (2) para ahorrar energía, en 2011, y por la lejanía del Sol.

Rosetta despertó en enero de 2014 (3) y, en agosto del mismo año, entró en la órbita del cometa 67P, una mole de hielo, piedra y polvo de 10.000 millones de toneladas y un volumen de 25 kilómetros cúbicos. La sonda mapeó el terreno para buscar un sitio viable de aterrizaje para la nave Philae (4). El descenso se produjo el 12 de noviembre (5) y peor de lo previsto: rebotó tres veces antes de terminar en una espesa sombra donde jamás pudo ser recargada.

Fin de trayecto

Sorpresivamente, Philae, la primera nave que aterrizó en un cometa, mandó un mensaje en junio de 2015: “!Hola Tierra! ¿Me escuchan?” (6). Un mes después, se produjo el último contacto con Philae (7). Ya en agosto, el 67P se acercó a 186 millones de kilómetros del Sol (8). En los últimos meses de la misión, Rosetta ha seguido rastreando el cuerpo rocoso (9), y culminará el trabajo con un descenso controlado de 14 horas en el que tomará fotografías y recolectará datos sobre los gases más cercanos a la superficie (10).

La misión sugiere que los componentes orgánicos hallados en el 67P apoyan la noción de que los cometas aportaron moléculas químicas fundamentales para la vida en la Tierra y en todo el Sistema Solar.

Philae, por su parte, reposa en el fondo de una grieta oscura, según imágenes del 2 de septiembre de 2016 captadas por Rosetta. Completó el 80% de su cometido.