Desconectar del trabajo en vacaciones, ¿cuestión cultural?

Los alemanes son quienes más dejan el móvil a un lado en los días de descanso, mientras que en el caso de los españoles solo lo hace el 42%

12.08.2017 23:00 h.
3 min
¿Desconectas del trabajo en vacaciones?

Desconectar o no desconectar. Ésa es la cuestión cuando llegan las vacaciones. La teoría dice que sí, que es recomendable y necesario para empresa y trabajador, pero en la práctica son muchos quienes siguen pendientes del teléfono y, sobre todo, del correo electrónico por si llega el mensaje de algún despistado, un desinformado o una urgencia. En España, sólo desconectan cuatro de cada diez empleados.

Evidentemente, el tipo de trabajo y las responsabilidades de cada uno influyen en la desconexión o no. Pero, según los datos de una reciente encuesta de Ipsos, parece que el grado de dependencia tecnológica es una cuestión también cultural. Por ejemplo, casi siete de cada diez alemanes --sociedad vista como muy recta en cuestiones laborales-- aparcan el correo en verano.

El dato español

España se mantiene en la parte inferior de la tabla, por debajo de la media, fijada en un 46%; es decir, es uno de los países con menor capacidad de desconexión. Y el número de trabajadores que consulta el e-mail ha crecido 11 puntos porcentuales desde 2009. Es la tercera cifra más elevada, solo superada por Italia (+38%) y Japón (+25%).

Son las respuestas a la afirmación: “Nunca consulto los mensajes o correos relacionados con mi puesto de trabajo durante las vacaciones”. Han contestado 17.900 personas de 25 países en junio y julio de 2017. Los datos recogen a aquellos que se muestran muy de acuerdo o relativamente de acuerdo.

Algunos trucos

Un estudio reciente de BQ desveló un dato todavía más preocupante: nueve de cada diez españoles reconocen que son incapaces de olvidar las obligaciones laborales durante las vacaciones --que no quiere decir necesariamente que consulten el correo--. Y sólo un 7% apaga el móvil en los días libres.

Los psicólogos recomiendan dejar el móvil en casa si se va a la playa, por ejemplo; ponerlo en silencio, o personalizar los tonos de llamada para identificar a los contactos de trabajo --y descartarlos-- y los personales. Si, a pesar de todo, se elige seguir conectado, un truco pasa por establecer un límite horario. Y, sobre todo, dejarlo todo bien atado --incluso con una respuesta automática en el e-mail-- para evitar que un despistado o desinformado rompa la calma vacacional.

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