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El presidente de Colombia, el líder de las FARC y las zonas de reubicación y campamentos para iniciar el desarme | CG

Las claves del acuerdo de paz entre Colombia y las FARC

El Gobierno y el grupo armado más conocido del país sellan el pacto en Cartagena, a la espera de la ratificación del pueblo

27.09.2016 00:00 h.
3 min

Llegó el día de caminar de la mano tras varias décadas haciéndolo en dirección contraria y cuatro años de negociaciones. El gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han sellado la paz. Una paz con muchos puntos y que ahora debe ratificar el pueblo en el plebiscito del día 2.

El acuerdo de paz busca terminar con 52 años de guerra de guerrillas que ha costado la vida a 220.000 personas, ha dejado miles de desaparecidos y ha provocado el desplazamiento de otros cinco millones de individuos. Las FARC son el grupo armado más conocido de Colombia; cuenta con 20.000 integrantes hoy. La firma del pacto, en Cartagena (Colombia), requiere la aprobación del 13% del censo electoral, cerca de 4,4 millones de votos.

El rey Juan Carlos

El presidente del país, Juan Manuel Santos, y el líder de las FARC, Rodrigo Londoño Timoleón Jiménez, han escenificado el acuerdo ante 2.500 personas vestidas de blanco, entre las que destacan 250 víctimas del conflicto y numerosos representantes mundiales, como el presidente de Cuba, Raúl Castro; el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; el jefe de la diplomacia de Estados Unidos, John Kerry; el presidente de Argentina, Mauricio Macri, y el rey emérito de España, Juan Carlos, entre otros.

Tras la firma y la esperada aprobación del pueblo, comenzará a correr el tiempo para el cumplimiento de las condiciones suscritas. El primer paso será la movilización de 7.000 guerrilleros de las FARC a 22 zonas de reubicación y seis campamentos rebeldes ya existentes para la entrega de armas en un plazo de 180 días tras el acuerdo. Supervisores de la ONU recibirán el armamento.

Representación política

La justicia para las víctimas también tiene un espacio en este acuerdo. Los acusados únicamente de “rebelión” obtendrán la amnistía; los rebeldes que confiesen delitos serios serán sentenciados a hasta ocho años de “restricción de libertad” bajo condiciones especiales; si alguien niega su participación en crímenes de guerra y se demuestra su culpabilidad, se enfrentará a hasta 20 años de prisión.

Los rebeldes, en este marco, obtendrán 10 escaños en el Congreso, de 268, para dos periodos legislativos, hasta 2026. La reinserción de los guerrilleros, así como la reforma agraria, la construcción de carreteras y otros programas tendrán un coste que oscila entre 40.000 y 75.000 millones de dólares durante la próxima década.

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