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El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte | EFE

El Castigador acumula 1.300 muertos en Filipinas contra el narcotráfico

Es la cifra oficial de este particular holocausto desde que Rodrigo Duterte asumió las riendas del país, hace tres meses y medio

3 min

La política de exterminio de drogadictos y narcotraficantes sigue su curso en Filipinas. El presidente del país, Rodrigo Duterte, prometió la erradicación del colectivo en seis meses cuando accedió al poder, el 30 de junio. La campaña suma más de 1.300 muertos oficiales desde entonces, sobre tres millones de culpables.

El diario Philippine Daily Inquirer es el medio que intenta documentar el número de víctimas de esta guerra en su Kill list. Manila, la región de la capital, sumaba cerca de 600 fallecidos oficiales a 17 de octubre, por delante de Bisayas Centrales (195), Calabarzón (163) y Luzón Central (142).

Exterminio

La cifra oficial oculta dobla la registrada a finales de agosto. Pero oculta un número todavía mayor de muertes perpetradas por patrullas informales. El mismo Duterte ofrece recompensas por delatar a cada policía implicado con el tráfico de drogas.

Muertes en Filipinas en la guerra contra la droga en las regiones de Luzón (verde), Visayas (azul) y Mindanao (naranja) | CG

En septiembre, Duterte se comparó con Adolf Hitler --que es noticia, por cierto, porque Austria ha aprobado el derribo de su casa de infancia--: “Si Alemania tuvo a Hitler, Filipinas tendrá... Hitler masacró a tres millones de judíos, aquí hay tres millones de adictos; me gustaría masacrarlos a todos”. Amenazó entonces con más víctimas, a ser posible solo de criminales, para salvar “a la próxima generación”.

Ataques a Obama y Francisco

Solo han transcurrido tres meses y medio desde su asalto al poder, pero ha dejado amistades en todo el mundo. Se ha referido al presidente de EEUU, Barack Obama, como “hijo de puta”, calificativo que también utilizó en campaña contra el embajador estadounidense en Manila, Philip Goldberg. El papa Francisco tampoco se libró de este insulto por colapsar el país durante su visita.

Duterte acusa a EEUU y a la Unión Europea de “hipocresía” por la gestión de la crisis de los refugiados en paralelo a las acusaciones contra Filipinas por la violación de los derechos humanos en la guerra contra las drogas. También se ha negado en este tiempo a reunirse con el secretario general de la ONU --organización que considera “inútil”--, Ban Ki-moon.