La campaña del Castigador contra el narcotráfico en Filipinas suma 750 muertos

El presidente del país, Rodrigo Duterte, prometió una limpieza contra el crimen en los primeros seis meses de Gobierno

Muertos en Filipinas en operaciones policiales contra el narcotráfico desde el 1 de julio.
06.09.2016 00:00 h.
2 min

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte el Castigador, prometió limpiar de crimen las calles del país, especialmente narcotráfico, en los primeros seis meses de Gobierno. Pronto ha hecho bueno su apodo: más de 750 personas han muerto oficialmente en operaciones policiales antinarcóticos desde su llegada al poder, el 1 de julio. Otros 1.200 fallecimientos en el mismo periodo están bajo investigación.

Duterte, de 71 años y líder del partido PDP-Laban, ganó con holgura las elecciones presidenciales del 9 de mayo. Nunca escondió sus intenciones. Por su cabeza pasa la reinstauración de la pena de muerte, abolida en Filipinas en 2006, y el permiso de disparar a matar. En agosto, ya en el poder, declaró que le daba “igual” el número de muertos en la cruzada contra el tráfico de drogas.

Detenciones y entregas voluntarias

Los muertos oficiales desde que tomó posesión del cargo superan los 750, todos por oponer resistencia, según las fuentes gubernamentales. Los otros 1.200 son responsabilidad de las patrullas que realizan grupos informales de vigilancia y “están siendo investigadas”. El barrido de las calles suma 11.000 detenciones y 670.000 entregas voluntarias a las autoridades.

El 18 de agosto, Naciones Unidas apeló a Duterte para que pusiera fin a la ola de ejecuciones extrajudiciales. Aquel día hubo 19 muertos. Es cierto que el número de víctimas ha disminuido desde entonces. Como también lo es que algunos policías están relacionados con el tráfico de drogas en Filipinas.

El entierro del exdictador Ferdinand Marcos

En cuanto al sobrenombre del Castigador, Duterte se lo ganó en la alcaldía de la ciudad de Davao por los lazos con los grupos de vigilantes o patrullas urbanas que aterrorizaron la ciudad a finales de la década de 1990. Aunque no es la única polémica del presidente: también quiere que el exdictador Ferdinand Marcos (1917-1989) sea enterrado en el Cementerio de los Héroes Nacionales.

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