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Así se desarrolló la Revolución rusa

La agitación, promovida por la búsqueda de una sociedad "más justa", terminó con el régimen zarista, pero dejó por el camino una guerra civil y diez millones de fallecidos

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La historia está repleta de episodios que se venían venir y, pese a ello, ocurrieron. Ahora que se cumplen 100 años de la Revolución rusa, es buen momento para echar la vista atrás y entender qué ocurrió en los meses de la agitación.

La revolución definitiva tuvo lugar a finales de octubre de 1917, cuando el golpe de estado planeado por León Trotski permitió a los bolcheviques tomar el poder.

El zar, acorralado

Las agitaciones comenzaron entre enero y febrero de ese mismo año, cuando se registraron motines por comida y protestas para exigir el fin de la autocracia y la salida de Rusia de la Primera Guerra Mundial. El zar ordenó a los soldados que remediaran la situación mediante la violencia, a lo que se negaron con un motín.

El Parlamento (Duma) tampoco acató la orden de disolución, hecho que derivó en la creación de un nuevo gobierno provisional dirigido por liberales y socialistas moderados, y el zar se vio acorralado hasta el punto de abdicar en marzo después de 300 años de dinastía Romanov.

La movilización bolchevique

Este gesto supuso un pequeño respiro y logró una efímera unidad nacional. Lenin pudo volver del exilio y movilizó a los bolcheviques. Además, la ofensiva de guerra del nuevo gobierno contra Alemania falló, por lo que los soldados desertan en masa y se unen a la revolución. El cóctel perfecto —todavía no existían los cócteles molotov—.

En un intento desesperado de restaurar el orden, el general Kornilov intentó un golpe en agosto. Pero la Guardia Roja (destacamentos de obreros, unos 100.000 combatientes), la principal respuesta de fuerza bolchevique, se lo impidió. Ya en septiembre, los bolcheviques ganaron la mayoría en los comités gobernantes de los sóviets de Petrogrado (hoy San Petersburgo) y Moscú y Lenin los instó a tomar el poder.

Diez millones de muertos

La revolución no salió gratis. Rusia abandonó la guerra mundial, sí, pero para ello renunció a vastas extensiones de territorio (Finlandia, Polonia, Estonia, Livonia —Estonia y Letonia—, Curlandia —Letonia—, Lituania, Ucrania y Besarabia —Moldavia—) en el Tratado de Brest-Litvosk. Un tratado que desencadenó una guerra civil entre bolcheviques —los vencedores— y antibolcheviques (los Blancos) —los vencidos—. El conflicto, el hambre y las enfermedades acabaron con 10 millones de personas. Se declaró la URSS y llegaron 70 años de comunismo, hasta su desintegración.