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Jacobo Franco, uno de los productores locales de CorreosMarket / FORGINGARTBCN

Los herederos de los oficios de siempre conquistan el 'e-commerce'

Los productores locales encuentran en el comercio electrónico una vía que les acerca a las nuevas tendencias de consumo y les ayuda a superar los obstáculos derivados de la pandemia

9 min

Criado en una familia de herreros en Cardedeu, Jacobo Franco (38) se ha pasado la vida entre el fuego de la fragua y las ferias medievales. Su técnica es la forja catalana, que tuvo una penetración especial en Cataluña durante la época modernista. Se basa en dar forma al hierro a través de su deformación, quemando carbón mezclado con aire a presión a una temperatura de 1.000 grados. 

A través de este antiguo oficio, Jacobo encontró en las rosas esculpidas en hierro su producto estrella. Ferias, mercados de artesanía, la diada de Sant Jordi​... Sus flores forjadas siempre han conseguido captar la atención del público hasta llegar a venderse magníficamente en países como Inglaterra, Alemania y Francia. 

Una nueva visión

Esta conquista del mercado internacional, sin embargo, no fue sólo gracias a la destreza del herrero. También tuvo que ver la visión innovadora de David Caramunt (40), su amigo de la infancia. Formado en programación y con experiencia en el ámbito tecnológico, supo identificar que aquél éxito en las ferias podía trasladarse al mundo digital para llegar mucho más lejos. Así empezaron un nuevo proyecto empresarial juntos en 2016 al que llamaron Forging Art Bcn. Una empresa dedicada a la venta de piezas de forja artística que nació como una tienda online

“Como veía que las piezas se vendían bien en las ferias le propuse a Jacobo de tomármelo como un nuevo proyecto. Empezamos creando una página web a modo de tienda online y, un poco más adelante, entramos en otros e-commerce más grandes”, explica David.

Jacobo Franco en su taller de Llinars del Vallès / FORGINGARTBCN
Jacobo Franco en su taller de Llinars del Vallès / FORGINGARTBCN

Salvados por la venta online

La idea dio buenos resultados en tan solo dos años, aunque el primero tuvieron que trabajar muy duro. David atribuye este rápido crecimiento al salto al mercado internacional: "La venta online nos facilitó vender a otros países de los que obtenemos muchos beneficios, como es el caso de Alemania, Inglaterra, Estados Unidos o México". 

Pero, ¿quién les iba a decir cuatro años después de arrancar la empresa, que el mundo se pararía por una pandemia global? Los momentos más estrictos del confinamiento --de marzo a mayo de 2020-- supusieron un duro golpe para todos aquellos negocios que no tenían capacidad de seguir con su actividad por internet. En este sentido, Forging Art Bcn, que había nacido como tienda online, ha salvado un año que podría haber sido catastrófico.

Rosas esculpidas en hierro de ForgingArt BCN / ForgingArt BCN
Rosas esculpidas en hierro de Forging Art Bcn / FORGING ART BCN

Sobrevivir a la pandemia

De hecho, Claramunt explica que la venta por internet de las rosas forjadas incluso ha ido mejor durante la pandemia. "Los problemas que hemos tenido han sido más bien de carácter logístico, en algunos momentos la distribución ha sido complicada, pero aún así, hemos sobrevivido bien."

Aunque también ha habido pérdidas. El pasado año todas las ferias medievales de Cataluña, así como el evento de Sant Jordi, que suponía un gran volumen de sus ventas anuales, se cancelaron. "Tuvimos que reinventarnos de algún modo", añade David, "y apostamos por potenciar todo lo posible nuestra tienda online, además de ofrecer al cliente un servicio de entrega en el mismo día". 

Nuevos agricultores

Muchos de estos problemas los vivieron también los agricultores durante el estado de alarma. Y es que en una época en la que el campo parece haberse vaciado, y la agricultura pierde agónicamente sus herederos, aquellos que se saben adaptar a las nuevas tecnologías, son los que sobreviven. En este contexto, algunos jóvenes toman el relevo, lo cambian todo y le dan un nuevo sentido al oficio para adaptarlo a los nuevos tiempos

Es el caso de los hermanos Arazo, de Vallbona de les Monges, Urgell, que en 2011, cuando tan solo tenían 25 años, arreglaron los campos abandonados de su abuelo. Se hicieron con un rebaño de ovejas, cuidaron los olivos que habían sobrevivido y plantaron otros. Así, estos dos jóvenes payeses pusieron en marcha Cal Sileta, una empresa familiar de aceite y carne de cordero de calidad, de producción ecológica y sostenible.

 

Al principio tenían acuerdos con tiendas pequeñas y algún supermercado. Más adelante, decidieron combinar la venta física con la venta online, lo que marcó un antes y un después, puesto que de este modo empezaron a ampliar su distribución y a conquistar las zonas más urbanas. “Entrar en el e-commerce ha favorecido a mucho nuestra visibilidad y al alcance que de nuestras ventas, explica Héctor Aranzo.

Rebaño de ovejas de Cal Sileta / CAL SILETA
Rebaño de ovejas de Cal Sileta / CAL SILETA

Impulso al productor local

Pero en esta familia, como en tantas, la pandemia también llegó para ponerlo todo patas arriba. Solo en los meses del encierro domiciliario se vieron afectadas la mayor parte de las ventas de carne a restaurantes y supermercados. “Esto supuso una pérdida del 50% de los pedidos de cordero y entre un 15% y 20% de los de aceite”, explica Héctor.

De hecho, pudieron mantenerse a flote gracias, en gran medida, a haber entrado en su día en Correos Market, el marketplace del operador logístico Correos, que cuenta con más de 900 productores y 8.500 referencias de productos. En un momento en el que los restaurantes estaban cerrados, esta plataforma impulsó y sigue impulsando a los productores locales para que puedan llegar a todas las casas.

Ecología y sostenibilidad

Gracias a productores como Héctor y Carlos, con el tiempo, se ha vuelto a poner de manifiesto la importancia del consumo local, el producto ecológico y de las prácticas sostenibles en torno a la agricultura y a los animales. En este sentido, Cal Sileta reúne todas estas condiciones y su producto ha cautivado a distribuidores y restaurantes, especialmente en zonas urbanas como Barcelona, sus mejores clientes.

Su rebaño de 450 ovejas se alimenta de hierbas silvestres y cereales, y sale a pastar libremente cada mañana. De esta forma, obtienen una carne de cordero ecológica y además abono natural para estas tierras de olivos. Se trata del ciclo natural que en esta pequeña empresa familiar se respeta de principio a fin.

Hector Arazo con los preductos de Cal Sileta en un mercado / CAL SILETA
Hector Arazo con los preductos de Cal Sileta en un mercado / CAL SILETA

Ecología y sostenibilidad

Héctor explica que con un procedimiento ecológico son capaces de obtener un aceite excelente: “Producimos aceite ecoverde, a partir de una selección de olivas arbequinas que se hace a principios de octubre, de la que luego sacamos un aceite de primerísima calidad”, explica Héctor.

Con ello consiguen la máxima cantidad de polifenoles, que son los antioxidantes naturales del aceite de oliva, responsables de su toque amargo y picante. “Uno de los polifenoles más importantes que conseguimos --añade Aranzo-- haciendo aceite verde es el oleocanthal, que es un compuesto orgánico natural”.