Menú Buscar
Los compradores de viviendas demandan la digitalización de las hipotecas / ARCHIVO

La pandemia acelera la digitalización de las hipotecas

El coronavirus ha impulsado una transformación digital que llegaba tarde al sector bancario y que los usuarios agradecen por la facilidad que imprime a los trámites

5 min

La crisis del Covid ha supuesto, entre otras cosas, la generación de nuevos retos que todos los sectores han tenido que enfrentar a contrarreloj. En concreto, los avances más significativos están relacionados con el trabajo no presencial y, en consecuencia, la digitalización: un campo para el que no todo el mundo estaba preparado y en el que han tenido que sumergirse de lleno para asegurar la viabilidad de su negocio.

Esta herramienta ha sido un salvavidas para áreas de negocio que se hubieran visto todavía más perjudicadas sin ella. Es el caso del comercio minorista, la alimentación, ¿pero qué hay de las operaciones que suponen grandes inversiones y que están sujetas a garantías especiales de seguridad, plazos y diversidad de participantes, como es el caso de una hipoteca?

Impacto en el sector inmobiliario

El sector inmobiliario sufrió un fuerte impacto durante la pandemia. Tanto la falta de movilidad, como el cambio en las  necesidades de las personas  provocaron un parón importante en la compra-venta de viviendas. Sin embargo, durante la desescalada se produjo un repunte que cristalizó en agosto y que desde entonces se ha mantenido.

En esta recuperación, lenta pero constante, ha tenido mucho que ver la digitalización. “El confinamiento implicó el desarrollo de la digitalización a un ritmo que hasta ahora había costado mucho trabajo, que además repercutió en el sector bancario”, explica Juan Villén, responsable de idealista/hipotecas.

¿Qué ha cambiado?

Hasta ahora, el proceso de solicitud de hipoteca requería de mucha presencialidad, papeleo, y no pocos viajes a los bancos. Esto se debe a que el sector bancario seguía anclado en el pasado: “Tenía muy desarrollada la parte comercial online y la información web sobre sus productos. No obstante, el cliente debía desplazarse a una sucursal para el resto del proceso”, continúa Villén.

Pero esto ha cambiado mucho, en gran parte debido a la irrupción de los intermediarios de crédito y los comparadores hipotecarios. Asegura el responsable de idealista/hipotecas que la principal novedad radica en que los solicitantes de hipotecas prefieren tener todas las herramientas online para buscar, comparar y solicitar su préstamo por internet. “Además, el confinamiento ha producido un efecto a nivel general de perder el miedo a buscar y comprar online un producto tan complejo como éste”.

Nuevas necesidades

Y es que no sólo ha cambiado la manera en que los usuarios se acercan al proceso hipotecario, sino que también han cambiado las necesidades y los motivos por los que buscan nuevas viviendas. “El confinamiento puso de manifiesto para muchas personas las carencias de espacio, luz o zonas verdes que requerían la nueva situación de teletrabajo y de estar tantas horas en casa”. 

En este sentido, parte del incremento responde a que muchas personas quieren cambiarse a una vivienda más espaciosa y más adecuada a necesidades que antes de la pandemia no se habían manifestado.

Adaptarse a un nuevo mundo

“En idealista/hipotecas tratamos de actualizar ese proceso, potenciando herramientas como el simulador o el comparador de hipotecas online. Son plataformas imprescindibles para que los usuarios puedan tener una experiencia digital completa”, explica Villén. En este sentido, las webs inmobiliarias son las que han impulsado la creación de estas herramientas en internet para que los usuarios no tengan que realizar ese proceso de manera presencial y puedan presentar la misma solicitud a cinco o seis bancos a la vez. “Esto implica también que los bancos tengan que adaptarse a nuevos formatos como la firma digital o la integración tecnológica con terceros”.  

Precisamente, Villén señala que una de las principales dificultades que se vivieron durante el confinamiento fue que los bancos exigían enviar e imprimir documentos, lo que, en aquellas circunstancias puso de relieve la gran brecha digital que existía en este campo, y que impedía el desarrollo normal del negocio.