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Ónega: “Uno de los problemas que tiene la sociedad es el desprecio al mayor”

El periodista Fernando Ónega reflexiona sobre la soledad en la tercera edad, un problema que afecta a más del 20% de la sociedad

12.04.2019 00:00 h.
7 min

La soledad se ha convertido en una preocupación para la población española debido a sus efectos negativos para la salud. Desde la Obra Social "la Caixa" tratan de impulsar programas de mejora en la calidad de vida de estas personas. Sobre esto reflexiona en la mirada con ALMA el periodista Fernando Ónega.

“Uno de los problemas que tiene la sociedad actual es el desprecio al mayor. Yo estoy en condiciones de escribir cada día un artículo sobre política nacional, pero por mi edad no se me permite presidir una mesa electoral. Es completamente absurdo, y ese es el problema de la invisibilidad, el desprecio a la experiencia y a las personas” opina el veterano periodista.

Encontrarse con la soledad

En España hay alrededor de nueve millones de personas mayores de 65 años, de las cuales un millón y medio, es decir, más del 20 %, viven en soledad, señala el periodista. “Eso supone tristeza, supone ansiedad, supone verse aislado del resto del mundo salvo que tengas un espíritu de superación y sepas acomodarte a las circunstancias, cosa que no se da en la mayoría de los casos”.

Cada vez más personas mayores tienen que vivir solas a largo plazo debido a su situación familiar. “Me he planteado alguna vez la soledad, pero no he llegado a la palabra temor. Entiendo, dentro de mi ingenuidad, que por mi afición a la lectura y mis ganas de escribir, probablemente la sentiría menos. Pero eso es muy fácil de decir cuando tienes una mujer que está a tu lado, cuando tienes aún un hijo pequeño… Creo que encontrarme solo con perspectiva de soledad larga sería difícilmente soportable”, cuenta Ónega.

La jubilación forzosa

Uno de los principales motivos de esta soledad, señala el periodista es que “vivimos en una sociedad que hace invisible al anciano”.  Pone de ejemplo el caso del Congreso de los Diputados, “el número de personas con más de 65 años en la actual legislatura es de 23; en la anterior era de 13. El Congreso de los Diputados, por tanto, no es representativo del índice poblacional español y, desde luego, no es representativo de las personas mayores. En un horizonte de pocos años se va a jubilar el 30 % de los catedráticos de universidad, el 20 % de los médicos… Esto significa que vamos a desperdiciar una enorme cantidad de talento y de experiencia”.

En España parece que la jubilación es la única opción llegada una determinada edad. “A veces te llega la agradable noticia de que Robert Redford, a los 83 años, estrena una película, y eso en España no sé si sería posible” comenta Ónega, y critica el anuncio de la iniciativa legislativa para volver a hacer obligatoria la jubilación: “Me parece una injusticia y un desprecio del talento que tienen acumulado las personas. No todos llegan en las mismas condiciones, pero hay gente que después de los 65 y de los 70, y algunos incluso después de los 80, están en perfectas condiciones de ser útiles a cualquier empresa, a cualquier institución o simplemente como creadores”.

Se reduce la brecha generacional

Hace unos años hablar de brecha generacional debido a la aparición de las nuevas tecnologías tendría sentido, por suerte “cada vez hay más personas mayores que usan el teléfono móvil, que navegan por internet y que incluso compran por internet”. Iniciativas como el programa de Personas Mayores de la Obra Social ”la Caixa” han colaborado ampliamente en la adquisición de este tipo de habilidades, además de ofrecer actividades de ocio o no de ocio, que permitan a estas personas sentirse útiles. “Todas esas labores que la Obra Social ”la Caixa” está promoviendo me parecen dignas de aplauso y de agradecimiento por parte de la sociedad española” señala.

Mirada-ONEGA

Alumna del programa de Personas Mayores de la Obra Social ”la Caixa”.

Casos como el Ministerio de la Soledad en Reino Unido, ponen de manifiesto la necesidad de atender a esta parte de la población olvidada. El periodista afirma: “es muy importante intentar paliar la soledad de los mayores, y para eso lo primero que hay que hacer es saber cuántos mayores y de qué edades están viviendo solos, y también en qué condiciones están. No sé el dinero que eso supone, pero da igual, porque es una garantía de supervivencia. Espero que iniciativas como las de la Obra Social ”la Caixa”, que nos permiten estar hablando del problema, sirvan para crear conciencia en el poder político, para que sean capaces de redactar un programa de actuación que incluya todos los aspectos que afectan a la soledad de los mayores”.

Cuando le preguntan por el futuro contesta: “Yo tengo 71 años, camino de 72, que es una edad razonable para ir pensando en la retirada. Si no lo he hecho ya es porque tengo un crío de 16 años y debo sacarlo adelante en las mejores condiciones posibles. No me atrevo a hacer un pronóstico de futuro. Sé que hay cosas que ya no debo hacer, como participar demasiado en tertulias de televisión, porque ya hay mucha diferencia entre mi edad y la del siguiente. No sé qué futuro tendré, pero sé el que me gustaría: poder dedicarme a cosas que no tengan nada que ver con la actualidad política, sino dar rienda suelta a la imaginación, que es mi asignatura pendiente”.

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