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Ibiza: la capital multicultural del Mediterráneo


Vueling propone visitar este paraíso azul y blanco, que nació como una población fenicia que se ha enriquecido a lo largo de los siglos con la herencia de cartagineses, romanos, vándalos, bizantinos, árabes y cristianos


Fernando Baquero

Patrimonio de la Humanidad

La ciudad amurallada Dalt Vila, la esencia de la Ibiza medieval, corona majestuosamente el casco antiguo, el tesoro histórico más valioso de la isla. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999, este recinto fue fortificado por Felipe II hace más de quinientos años para defender la ciudad de los ataques de los piratas y otros pueblos invasores, como los turcos y los ingleses.  

La muralla guarda tras sus muros un importante patrimonio cultural de gran valor artístico, histórico y arqueológico. La entrada principal es el Portal de Ses Taules, flanqueada por estatuas romanas. Tras el puente levadizo que esquiva el foso, se encuentra el Patio de Armas, donde se alojaba el cuerpo de guardia.

Una cuesta adoquinada alcanza hasta el baluarte de Santa Llúcia, en cuyo centro se halla al antiguo polvorín, actualmente una sala de exposiciones y un perfecto mirador desde donde otear los antiguos barrios pescadores de Sa Marina y Sa Penya. En el punto más alto, se encuentra la plaza de la Catedral, dedicada a Nuestra Señora de las Nieves, patrona de Ibiza. Desde allí, la vista busca la Iglesia de Santo Domingo y la principal plaza de la ciudad, Vara del Rey. 

 

 

El rastro de su historia

La geografía de la isla está salpicada de rastros que relatan su historia. Entre los más destacados hay que mencionar la estatua de Guillem de Montgrí, el conquistador de las islas bajo mandato de Jaime I de Aragón, el claustro del convento de Santo Domingo, la Plaza de la Catedral, el Museo Diocesano, con la Custodia gótica de plata y oro y que data de 1399 o la Casa de la Curia. Sin duda, una de las más populares es la Catedral de Santa María de las Nieves, construida en el lugar ocupado por la antigua mezquita árabe y que anteriormente había sido lugar de culto de las época romana, púnica y fenicia. El Monumento a los Corsarios, un magnífico obelisco ubicado en el puerto que data de principios del siglo XX, rinde homenaje a los piratas que defendieron la isla durante el siglo XVIII.

El Castillo de Eivissa es el corazón de la ciudad. Sus cimientos originales se colocaron en el siglo XII y está compuesto por numerosos edificios que incluyen la Torre del Homenaje, la Almudaina, la Casa del Gobernador y el cuartel de infantería. Se han reconstruido algunas zonas para abrirlas al publico, como el Baluarte de Sant Jaume y el Baluarte de Sant Pere. El primero es ahora un museo militar que alberga una exposición de armas (morteros, mosquetes, cascos y espadas). El segundo, desde el que se puede acceder a los búnkeres, es el actual Centro de interpretación Madina Yabisa (nombre de la isla durante la dominación musulmana), que explica a través de una plataforma audiovidual la historia de la ciudad, especialmente la Eivissa islámica medieval. Se ubica en el edificio de la casa de la Curia que fue sede, durante el siglo XVI, de los tribunales de justicia y uno de los centros de poder de Ibiza.

Fascinantes escenarios naturales

El patrimonio natural ibicenco es una maravillosa obra esculpida en un entorno paisajístico que se funde con las tradiciones y culturas autóctonas. Idílicos espacios como reservas naturales o espectaculares cavernas subterráneas son sólo ejemplos de los tesoros de la isla. Desde Els Amunts a Es Vedrà, pasando por Punta Galera o las Cuevas de Can Marça, Ibiza es un museo de la naturaleza.

Gran parte de la belleza de Ibiza se concentra en el norte, en el área protegida Els Amunts. Contorneada por abruptos acantilados, es una zona habitada por verderones, jilgueros, lechuzas, e incluso halcones, además de especies marinas como los cormoranes o mamíferos, como los conejos. El Parque Natural de Ses Salines se extiende desde el extremo sur de Ibiza hasta Formentera y alberga desde humedales hasta dunas de arena. Punta Galera es un pequeño pero encantador rincón, una bahía flanqueada por formaciones rocosas anchas, planas y escalonadas que sobresalen a diferentes alturas sobre el mar. 

Situados entre la ciudad de Ibiza y la playa de Talamanca, los Humedales de Ses Feixes  son un refugio de vida salvaje que supone un espectacular ecosistema para cientos de especies de aves migratorias y reptiles. El Ecoturismo, con la observación de aves, es uno de los productos turísticos que potencia la Agencia de Estrategia Turística de las Islas Baleares (AETIB)

Las Cuevas de Can Marçà son una serie de cavernas subterráneas de más de cien mil años de antigüedad, ubicadas en Puerto de San Miguel, que fueron utilizadas por los contrabandistas. Estalactitas y estalagmitas, y huesos de aves fosilizados son algunas de las sorpresas que depara esta atracción oculta de la luz del sol.

Es Vedrà es una isla deshabitada encarada al suroeste que colecciona gran cantidad de leyendas y mitos. Se le atribuye ser parte de la desaparecida Atlántida y es conocida por ser una popular zona de supuestos avistamientos de ovnis. Este islote de piedra caliza es rica en flora y fauna y acoge halcones en peligro de extinción.

Las construcciones ibicencas

La arquitectura ibicenca es una mezcla cosmopolita de diferentes culturas y estilos que convierten la isla en un centro de creatividad. Armoniza sencillez, pragmatismo y una clara vocación por integrarse en el paisaje. El ibicenco primitivo ya tenía una idea arquitectónica muy avanzada, diseñada a base de módulos de cal y piedra. La casa payesa es una construcción muy funcional, estéticamente muy bella y de un concepto extremadamente moderno. Ibiza goza de una arquitectura altamente pragmática que da respuesta a unas necesidades concretas, donde la sobriedad y la sencillez son tan características como el color blanco tan presente en la isla.

La casa ibicenca tradicional se caracteriza por gruesos muros de piedra encalados en el exterior con capacidad aislante, habitaciones rectangulares y techos horizontales sujetos por vigas de madera. Se trata de una arquitectura mediterránea sencilla y sobria que encaja módulos cúbicos independientes articulados alrededor de un espacio, dando lugar a una vivienda práctica que siempre cuenta con posibilidades de ser ampliada.

Estas construcciones a menudo se ubican en el punto alto de una colina, aprovechando los elementos del paisaje, como las rocas, y orientadas al sur para recibir la mayor cantidad de luz solar y, al mismo tiempo, para protegerse de los vientos del norte. El resultado es una cascada de edificaciones desde la cima de una colina hasta llegar al nivel del mar: una distribución urbanística muy característica de las poblaciones mediterráneas.

El movimiento Bauhaus y el dadaísmo

La arquitectura ibicenca ha sido base de inspiración para grandes arquitectos que eligieron Ibiza como residencia. Es el caso de los dadaístas alemanes y los seguidores de la Bauhaus, grandes exponentes de la escuela moderna. Entre las personajes relevantes que han estudiado esta arquitectura destacan Germán Rodríguez Arias, Josep Lluís Sert, o el arquitecto germano Erwin Broner o el dadaísta Raoul Hausmann, que estudiaron la arquitectura tradicional de la isla.

La evolución artística de la isla está concentrada en el Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza (MACE), un rincón extraordinario para conocer el arte contemporáneo inaugurado en 1969. Está ubicado en la antigua Sala de Armas de la Real Fuerza de Ibiza, erigida en 1727, en el baluarte de Sant Joan. Su visita es imprescindible para conocer la explosión creativa desde los años 60 del siglo XX de autores locales e internacionales.

El MACE fue reinaugurado después de una gran reforma, con la construcción de un nuevo edificio de cristal que ocupa los antiguos jardines anexos. A raíz de la renovación, las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz un conjunto de viviendas púnicas del siglo IV a.C., que se han integrado en el nuevo edificio mediante un suelo transparente. Su fondo recoge la creación plástica de la isla, especialmente desde la década de los 60. Alberga obras de autores de renombre como Will Faber, Eduard Micus, Erwin Bechtold, Gilbert Herreyns, Marcel Floris o Tàpies, entre otros. 

Una gastronomía que respeta el legado de los ancestros

La gastronomía de Ibiza se basa en el espectro multicultural de la isla. Esta cocina tradicional transmite la cultura y el modo de vida local, el respeto por el legado de los ancestros, la preservación del medio natural y los productos de la tierra. El pescado y el marisco son el principal pilar de la cocina ibicenca. El bacalao, la merluza, el emperador, el lenguado, la dorada y el exclusivo pescado blanco. La carne y la caza también predominan en los menús.

El plato estrella es el sofrit pagès, que antiguamente se servía por Navidad o Pascua. Es un guiso de carne o pollo con pimientos y patatas, embutidos como la sobrasada y butifarra. El arroz de matanza, el bullit de peix (plato de pescado a la plancha con patatas)”, la borrida de rajada (raya al horno con almendras) o típicos postres como la greixonera, y el flaó (tarta de crema elaborada con queso fresco de oveja o de cabra, huevos y menta) son algunas de las recetas clásicas. 

La ruta de las iglesias blancas

Antiguamente, Ibiza era un punto estratégico del Mediterráneo. Los ataques piratas y de pueblos ansiosos de conquistas eran muy habituales en la isla. Para combatir estos asaltos, sus habitantes construyeron torres de defensa que aún perviven en la geografía insular. Desde estas fortificaciones, se daba la voz de alarma para que todos sus habitantes se protegieran y pudieran sobrevivir al expolio de los invasores.

Las iglesias, además de cumplir con su función religiosa, también sirvieron de refugio. Con sus gruesos muros y estructuras fortificadas, eran el mejor lugar donde la ciudad podía refugiarse de diferentes invasiones. La mayoría están cuidadosamente encaladas y presentan fachadas muy sencillas sin apenas ornamentación. Sus muros son sólidos, se sitúan en una posición estratégica y algunas conservan torres vigías o elementos claramente militares. 

Estos recintos se edificaron por toda la geografía de la isla, formando lo que se conoce en la actualidad como la ruta de las Iglesias Blancas de Ibiza, que proporciona una excusa inmejorable para recorrer la isla. La belleza de las iglesias como la de Sant Rafael, Santa Eulària, con vistas al mar, Es Cubells, situada al borde de un acantilado, la de Sant Antoni, una de las más antiguas, Sant Miquel de Balanzat, Sant Carles de Peralta, Sant Mateu d’Albarca, Sant Llorenç de Balafia o la iglesia de Santa Agnès las convierten en uno de los mejores reclamos de la isla.