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Pablo Díaz, profesor de economía de la UOC / CEDIDA

Pablo Díaz: “El turismo innovará en la utilización de realidades virtuales”

El economista analiza la transformación de los viajes hacia la innovación y la sostenibilidad, y las estrategias que debe seguir Barcelona para captar visitantes de alto valor

14 min

¿Cómo cambiarán los viajes tras la pandemia? Pablo Díaz, profesor de economía y turismo en la UOC, vislumbra un futuro en el que la realidad virtual, la innovación, la sostenibilidad y los trenes de alta velocidad low cost cobrarán un mayor protagonismo. Propone un modelo turístico para Barcelona basado en los eventos culturales y los museos y pone como ejemplo la ciudad de Málaga, que ya cuenta con el Museo Ruso, el centro Pompidou y el Thyssen, y se disputa con la capital catalana el futuro Hermitage.

--Pregunta: ¿La recuperación del turismo va a ser más rápida de lo que creíamos?

--Respuesta: La recuperación está siendo bipolar. Están llegando turistas de Francia, Centroeuropa, algo menos los británicos, pero hay otro tipo de turistas más lejanos, estadounidenses, rusos, de Arabia Saudí, chinos, japoneses, que eran muy interesantes. Estos van a tardar más en recuperarse.

--¿Es cierto que los vuelos comerciales se recuperarán ya en 2023?

--A nivel europeo, sí. En anteriores pandemias, el turismo de países próximos se recupera pronto. El problema es que hay fronteras que se están tardando más en recuperar. Ahora hay preocupaciones con ciertas cepas [del coronavirus]. Se habla de la cepa sudafricana, que puede afectar a los vuelos.

--¿Eso significa un mayor protagonismo del turismo local?

--Ese sí se va a recuperar, porque curiosamente los competidores anteriores a la pandemia, Egipto, Turquía y Túnez, que estaban compitiendo mucho en precios, están siendo muy afectados por la falta de turismo europeo, que se quedará en Europa a poco que las condiciones sanitarias no estén claras.

--¿Qué medidas podrían impulsar la recuperación turística?

--Hay que perseverar. Había mucha polémica en el pasaporte vírico. A nivel europeo se ha normalizado y da cierta normalidad. Es necesario y está salvando la actividad. Y el futuro pasará por ahí hasta que no se normalice la situación. Es importante que los fondos europeos lleguen para paliar la situación tan difícil que está pasando el sector, que se apliquen bien para rescatar empresas.

--La pandemia ha transformado el turismo. ¿Qué cambios serán permanentes?

--Al principio de la pandemia se hablaba mucho de que había una oportunidad para que el turismo fuera más sostenible y espero que eso se logre. La subida de los precios fruto de la inflación​ que hay ahora puede hacer subir ciertos precios que el turista internacional de alto gasto no perciba, pero que el turista nacional sí. Puede ser delicado que el turismo rural que estaba subiendo tenga que encarecer precios. El tema de los precios puede ser delicado, a pesar de que España estaba compitiendo más en calidad que en precio últimamente.

--¿Volar seguirá siendo barato?

--Depende. Las low cost siguen existiendo y compitiendo entre ellas. Sigue habiendo mucha oferta, porque quieren retomar la actividad anterior. Eso se va a seguir manteniendo a no ser que la política institucional persiguiera la sustitución de los vuelos hacia el tren como se está dando en países nórdicos, Alemania o Francia. Pero es delicado, porque si se hace una política de sustitución y dejan de venir turistas, el sector se verá castigado, protestará y habrá que ver la evolución. Pero hay que mirar a largo plazo y ver la política europea común cómo se manifiesta. El low cost dependerá de si las instituciones lo siguen promoviendo y las tasas se siguen manteniendo pequeñas. Puede que haya un crecimiento de las tasas si hay una opinión pública en contra de esta contaminación que genera y que, por lo tanto, hay que cobrar.  A ver por dónde va la estrategia.

--¿Por qué las aerolíneas empiezan a cobrar por subir una maleta de mano?

--Las low cost trabajan con estas tarifas zanahoria más baratas, pero después intentan cargar más gastos. Esto siempre ha sido una tendencia, que está ahora más agudizada. Hay un precio básico, pero te quieren cobrar más, por cualquier cosa. Van reduciendo el precio de tarifa, pero cargan otros costes.

--También han aparecido iniciativas para reservar productos antes del vuelo.

--Todo es por promover el negocio. Al final son innovaciones de negocio para intentar cobrar más a sus clientes e intentar aumentar su cifra de negocio. No sé qué éxito tendrá, habrá que ver cómo de competitiva es esa innovación para el turista medio.

--Level ha asegurado que las compras de este tipo serán más baratas.

--Es verdad que hay productos que cuando viajas puedes percibir que son más baratos. Pero han perdido negocio ahí y quieren recuperarlo, porque los viajeros no tienen la revista por el Covid. Han perdido esa revistita en la que captan tu atención de una colonia que con tax free podía ser conveniente. Lo que están es paliando esa pérdida de negocio e innovan. Cuando se tiene un problema, se busca una solución. Podrán lanzar productos por el tax free llamativos, pero esa cifra seguro que ha bajado y están buscando cómo revitalizarla. Si el low cost de los trenes triunfa y se institucionaliza, tendrán un competidor. El low cost dependerá de si las instituciones lo siguen promoviendo.

--¿Este tipo de transporte ferroviario irá a más?

--Sí, la tendencia debería ir por ahí porque se observa que es interesante en Europa. El ecologismo se empieza a activar. Sin embargo, esto esconde también situaciones a nivel mundial. Europa es una pequeña isla y si otras geografías siguen emitiendo y no hacen uso de transporte menos contaminante, tendremos un problema.

--¿Cómo innovará el turismo?

--Va a haber una innovación en precios, que incluirá menos personalización y más robótica y digitalización y recepciones sin humanos y hoteles low cost para cierto público. Y en el otro sentido, habrá servicios premium personalizados, atención exclusiva a clientes con alto poder adquisitivo… Hay innovación en los hoteles para adecuarse a los nómadas digitales. Las ciudades están captando esta tendencia de los teletrabajadores de las vacaciones con trabajo, las workation. Habrá innovación en la utilización de la tecnología, también en cuanto a realidades virtuales, realidad aumentada…

--¿Turismo con realidad virtual?

--Sí, los recursos con tecnología son cada vez mayores y los destinos utilizan la realidad aumentada. En Atapuerca, en vez de que lo visiten muchos turistas, que no se puede, podrían hacer realidades inmersivas. Esto se viene utilizando y los investigadores estamos viendo si esto va a tener recorrido, porque quizás había cierto apalancamiento en el uso de esta tecnología por parte de los turistas, pero a ver si con esto de que se han quedado en casa, son más abiertos.

--Con la pandemia, han proliferado las visitas turísticas virtuales.

--Claro, eso impide que vengan aquí. Pero hay recursos en destinos de realidades inmersivas: en vez de visitar una cripta, visitar algo similar aledaño. El turismo es un sector muy dinámico que cuando no hay turismo se lo inventa. Fíjate lo que pasa ahora en Palma con las rutas para ver la lava saliendo del volcán. Las diputaciones, los ayuntamientos están intentando poner en valor cualquier patrimonio o evento cultural para que sea visitable y por ahí va a seguir la tendencia. 

--¿Cuál debe ser el modelo turístico de Barcelona en el futuro?

--El modelo turístico de Barcelona estaba muy asentado. Estaba en cifras récords, tenía ciertos problemas de turistificación en ciertas áreas, estaba enfocado a un turismo muy interesante de lujo (estadounidenses, rusos, asiáticos), pero esto se ha cortado, porque ahora es complicado traerlos. Pero se recuperará. El problema de Barcelona era de saturación. Habría que seguir persistiendo en la sostenibilidad y que el modelo no reviente por exceso de un turista de mala calidad que traslade una percepción mala al turista internacional que sí genera gasto y no genera malos hábitos.

--¿Hay que conjugar el turismo con la oferta cultural de Barcelona?

--Cataluña estaba logrando con estos grandes congresos atraer un turista que generaba gasto. Puede producir cierta lejanía con la población local, pero es mucho más interesante que el turista de hostal que viene a la fiesta. Ese turismo que viene a los eventos culturales, actividad museística local, los festivales, la cultura, los teatros, la gastronomía... es muy interesante.

--¿Y cómo lo captamos?

--Otras capitales también se movilizan. Por ejemplo, Málaga lo está haciendo muy bien a nivel museístico. Le estaba intentando quitar incluso el Hermitage, que está a ver si abre o no una delegación en Barcelona. Málaga se está ofreciendo porque tienen una delegación del Museo Ruso, del Pomipdou, tiene el Thyssen… Barcelona tiene que seguir cuidando su imagen internacional a largo plazo.

--¿La ampliación del aeropuerto puede ayudar?

--Si la demanda sigue creciendo y la oferta de vuelos no se amplía, probablemente los precios crezcan, pero todo depende de las tasas aéreas. Y si se amplía podrán venir más, pero el aeropuerto es lo que más contamina en Barcelona, también teniendo cuidado con los cruceros. La sostenibilidad es importante y si el mayor foco de contaminación se amplía, habrá que ver cómo se reduce esto. A mí me parece igual de interesante que lleguen turistas por vía terrestre de alta velocidad poco contaminante y se atienden así a las tendencias europeas de viajar con mayor sostenibilidad y menor impacto ecológico. Resulta muy interesante, igual que los corredores para ciclistas.

--¿Cómo será el turismo del futuro?

--El futuro pasa por captar todas las tendencias que hay en el turismo y elegir las mejores a largo plazo: uno más sostenible con el tren de alta velocidad más accesible, seguir captando el turismo de lujo y perseverar en un modelo que no se sature, que sea atractivo en la convivencia con el entorno local, porque tiene las características para seguir atrayendo a millones de turistas si el producto no se estropea y sigue siendo auténtico, de calidad, innovador en lo gastronómico, en lo artístico y en los eventos.