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Laura Urquizu, emprendedora y empresaria, al frente de Red Points, en las oficinas de la empresa / CG

Urquizu: “Con el impuesto de Patrimonio será difícil retener a los emprendedores en Barcelona"

Laura Urquizu, CEO de Red Points, señala que Barcelona mantiene su atractivo para el talento digital, pero pide que el Ayuntamiento se "alinee" con el sector privado para poder competir

13 min

Laura Urquizu, navarra, pero barcelonesa por afinidad personal y profesional, ha llevado a Red Points hasta las cotas más altas. Vive a caballo entre la capital catalana y Nueva York, y, tras pasar por el mundo de la empresa y de la banca, es la consejera delegada de la start-up tecnológica especializada en el fraude online. La empresa trabaja para las grandes compañías mundiales, que han visto cómo la piratería online se ha desarrollado de forma exponencial en los últimos años. Red Points ha logrado el apoyo del capital internacional, como el fondo europeo Northzone, el inversor de Spotify, y Mangrove Capital Partners, entre otros. La revista Wired ve en Red Points una de las grandes compañías europeas para los próximos años. Urquizu es optimista respecto al ecosistema tecnológico en Barcelona, pese a denunciar las carencias de una administración, la del Ayuntamiento de Barcelona, que no está “alineada” con el sector privado. Pero destaca “la enorme capacidad de atracción de la ciudad”, que permite captar talento para unas empresas que han comenzado a crecer con fuerza. Eso sí, advierte que la alta fiscalidad puede ser un impedimento y que para los emprendedores que repiten, los que ya han impulsado un proyecto y han tenido éxito, el impuesto de Patrimonio comienza a ser un obstáculo: “Con el impuesto de Patrimonio será difícil retener a los emprendedores en Barcelona".

--Pregunta: ¿Dónde está ahora Red Points?

--Respuesta: Red Points está en una etapa de ‘Scaleup’, de crecimiento, de forma rápida, implantada en varios países. Empezamos con una visión global, y con clientes de todo el mundo. Desde 2014 tenemos oficina en Barcelona, Nueva York, Salt Lake City (Utah) y Pekín. Y ya contamos con 280 trabajadores, de los que 235 están en Barcelona. Yo estoy a caballo de Barcelona y Nueva York. Y las ventas, por ahora, se reparten en un 50% en Estados Unidos y el otro 50% en el resto del mundo. Trabajamos por áreas verticales: el sector juguetes, el tecnológico, el alimentario…y no tanto de forma geográfica. Es una empresa disruptiva, que ha arrastrado a otras, al descubrir que se podían proteger del fraude online.

--¿Hay sectores especialmente atacados por el fraude?

--El fraude afecta a todo tipo de verticales. Primero fue el sector de la moda y lujo, pero se ha extendido a otros, como el cosmético, el de juguetes, los vehículos de automoción o bancos digitales. En este último caso, se trata de falsificación de identidad, pero últimamente ha cobrado fuerza los NFT, un ‘token’ no fungible, imágenes que se utilizan en la tecnología blockchain, muy populares en la comunidad de las criptomonedas.

--¿Las falsificaciones se han incrementado con la pandemia, con más encargos, por tanto, para Red Points?

--El crecimiento de consumo online ha sido exponencial. En el segundo trimestre de 2020 creció tanto como en los cinco años anteriores. Y el crecimiento de falsificaciones en juguetes, por ejemplo, fue del 150%. También en el campo de la cosmética para pelo, con un 97%, y que se explica por el cierre de las peluquerías durante la pandemia.

--¿En qué consisten esas falsificaciones?

--Son fraudes, que pueden pasar por comprar un producto y no recibir nada, o por recibir un producto falso, de muy mala calidad. Hay quien ya sabe que es falso, como ocurre con los ‘top manta’. Están también los que quieren comprar de forma legítima y se encuentran con un link de un producto falso, y es lo que realmente preocupa, porque eso repercute en las empresas, con malas críticas en las redes.

--¿Todas son objeto de esos fenómenos, Amazon entre ellas?

--Sí, Amazon y muchas otras. Todas las grandes empresas. Eso supone una desconfianza por parte de los consumidores y al final se trata de un tema que afecta a la reputación de empresas y vendedores.

--¿Lo que hace Red Points es desentrañar esos links para conocer qué hay detrás?

--Lo que hacemos es conseguir detectar, monitorizar, validar y eliminar los ‘listings’ con producto falso que encontramos. Y se eliminan de la red, con una tecnología propia. Trabajamos en distintos sectores. Tenemos de cliente un gran equipo de fútbol del que hemos eliminado 200.000 listings con producto falso, equipaciones deportivas, y material promocional, con volúmenes enormes.

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Laura Urquizu, en las instalaciones de Red Points, con uno de los lemas de la empresa / CG

--¿El problema para startups o empresas como Red Points que han crecido tanto es el de captar talento? ¿Hay más trabajo en el departamento de Recursos Humanos que en otras áreas?

--Captar talento en este tipo de empresas es un reto. Primero, porque actualmente competimos con nuevos jugadores que no estaban. En Barcelona hay que atraer talento, pero también retener el que tenemos, que es mucho. Competimos con Londres, París o Berlín, pero ahora se han incorporado otros centros, que se posicionan muy bien, como Estonia, Finlandia, Islandia o Lisboa. La lucha por el talento es dura y nosotros no podemos hacer lo mismo que hasta ahora, hay que formular cosas nuevas, seguir en esa competición.

--¿Barcelona está bien posicionada, aguantará ese tirón?

--Barcelona es un clarísimo polo de atracción de talento, desde hace muchos años. Para mí es una ciudad que es sinónimo de innovación. Y no es algo reciente, es desde hace décadas. Es una ciudad innovadora y durante mucho tiempo lo ha hecho de maravilla, con una sociedad civil muy activa. El estilo de vida también se valora, y hay que mantenerlo. Es muy atractivo.

--Barcelona no es Londres y no lo podrá ser por tamaño. Pero, en ese contexto, ¿se beneficia precisamente porque sigue siendo una ciudad ‘barata’ en comparación con las grandes urbes mundiales?

--Sí, Barcelona tiene un tamaño ideal, con un estilo de vida muy atractivo para muchos profesionales. Y podemos serlo más. Hay una realidad que también debemos mencionar y es que comienza a existir una inflación salarial. Hay una enorme lucha por el talento.

--¿Han llegado ya las dificultades para contratar?

--Afortunadamente el talento no se mueve solo por dinero. El nivel salarial es importante, pero también los valores de la empresa y el proyecto.

--¿Las administraciones acompañan lo suficiente a todo este ecosistema tecnológico?

--La colaboración público-privada es crítica. El papel de la sociedad civil es vital, y lo ha demostrado. En esta ciudad se creó Barcelona Activa, que ha jugado un papel increíble, mucho antes que lo hicieran otros. En este momento, con la competencia tan enorme, es todavía más importante que esa colaboración sea muy clara. Pero hay que definir muy bien lo que queremos ser, con un alineamiento de lo público con lo privado. Y los nuevos centros que apuntaba antes y que destacan con jugadores competitivos se caracterizan por una sociedad civil apoyada sin titubeos por el poder público. Está sucediendo en Estonia, Israel, Islandia o Portugal, con medidas de inversión muy determinantes. Lo que es fundamental es establecer un marco en el que la parte privada pueda desarrollar todo su potencial.

---¿Y eso considera que flaquea en Barcelona?

--Hasta ahora no lo he visto en la agenda del Ayuntamiento de Barcelona. Por eso digo que debemos pedir a la parte pública qué quiere ser. Y lo antes posible.

--¿La ampliación del aeropuerto es determinante?

--Creo que estamos en un mundo, el de las ciudades y las empresas, que se organizan como hubs, que irá cada vez a más. Por lo menos, lo veo en el sector tecnológico. Y Barcelona, si quiere ser un jugador mundial, en diferentes sectores, debe estar conectada a nivel global desde el punto de vista digital, pero también con infraestructuras reales. Porque el mundo, tras la pandemia, es cada vez más pequeño y es fundamental relacionarse con todos. Ahora bien, queremos saber si es realmente lo que queremos.

--¿Hay que ampliarlo, entonces?

--Sí, creo que la ampliación es algo evidente. Pero, en todo caso, no tiene por qué ser el proyecto que se presentó. Hay un ecosistema natural que se puede respetar o modificar de otra forma. No se debe plantear como algo binario. En la empresa privada estamos muy acostumbrados a modificar posiciones iniciales, en función de la necesidad de satisfacer a los clientes.

--Usted forma parte de la Junta del Círculo de Economía. ¿Debe hacer más la sociedad civil?

--Para mí las asociaciones son fundamentales. Y hay que animar a los que se asocian a que mantengan ese esfuerzo. En Barcelona son todas muy activas, pero insisto en que todos deben alinearse, porque, entonces, esa actividad no servirá para nada.

--¿Y el Cercle?

--Está en su línea, con un papel muy concreto, el que marca su historia. Y presenta una gran actividad. Pero lo que digo es que ahora le toca a la parte pública. Es la que debe reaccionar.  

--Usted es Navarra, pero se identifica mucho con Barcelona. ¿Qué le dice que Cataluña esté en la cola de la competitividad fiscal en el conjunto de las autonomías?

--Me parece que la fiscalidad es una palanca fundamental para la prosperidad y para el conjunto de las empresas, y creo que es un problema grave que Cataluña se distinga por tener los impuestos más altos, porque le será más difícil competir. Y una región será más atractiva si tiene en cuenta cuál es su entorno. Se sube la fiscalidad, pero no hay un contrapunto que lo justifique. En mi mundo, el ecosistema tecnológico, parte del éxito radica en que haya emprendedores en serie, que ya hayan experimentado un proyecto y que lo vuelvan a hacer. Y con el impuesto de Patrimonio del nivel de Cataluña será difícil retener a los emprendedores que han tenido éxito en Barcelona. Porque, además, en el sector tecnológico es muy fácil moverse a otro lado.

--Sin embargo, la gran actividad de muchas empresas tecnológicas en Barcelona casa mal con el cierto clima de pesimismo que se respira. ¿Lo ve así?

--Yo soy emprendedora y empresaria, y Barcelona es sinónimo de innovación. Y lo sigo pensando. Soy muy positiva. Tenemos mucho talento, y hemos recorrido mucho camino. Lo que no debemos hacer es dormirnos en los laureles, y no dejar que otros nos superen. Hay que seguir trabajando en primera división. Yo estoy ahí.