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Javier Peña, Director General de Elisava / LENA PRIETO

Javier Peña (Elisava): “La basura es una gran mina, deberíamos llamarle materia prima”

El director general de la escuela de diseño Elisava pide superar los relatos darwinistas e interpretar de forma correcta “el funcionamiento de la naturaleza” para un desarrollo tecnológico sostenible

21 min

Javier Peña se define como un “apasionado de la energía, la frecuencia y la vibración como expresión del universo y la materia contenida en él”. Profesor universitario y divulgador científico desde 1998, se doctoró en Ciencias Químicas en el año 2000 y ejerce desde 2016 como director general de Elisava, institución en la que fue Jefe de Estudios del Grado en Ingeniería de Diseño Industrial entre los años 2010 y 2016, y codirector del Máster en Producción Gráfica y Packaging entre 2004 y 2008.

Centra su investigación en los nuevos materiales funcionales, su interacción con la vida, su relación con el entorno y su selección durante el proceso de diseño. Fundador de Materfad en 2008 y director científico hasta 2018, ha comisariado diversas exposiciones y es autor y editor de diversos libros y artículos en el ámbito de los materiales.

Pregunta: ¿La cultura verde es solo postureo o una realidad?

Respuesta: Nos lo estamos creyendo, nos lo debemos creer y no todo puede ser postureo. Seguramente, como en todo en la vida, haya algo de postureo, pero la realidad es que vamos hacia esta economía verde, hacia la integración y la interpretación de lo que no somos capaces de interpretar de la tecnología que hoy en día nos ofrece la naturaleza. Creemos que la tecnología artificial que creamos nosotros es superior, y con creces, a la que disponemos de forma libre y abierta en la naturaleza. Eso no puede ser.

Javier Peña comparte su visión para Crónica Global / LENA PRIETO
Javier Peña comparte su visión para Crónica Global / LENA PRIETO

· ¿En qué fallamos?

En el conocimiento, básicamente. Creemos que en este momento estamos en una posición superior a la naturaleza, y es totalmente falso. Pongo un ejemplo muy básico desde el punto de vista de la formación. Si pregunto si el potasio es un metal o no, seguramente no lo sabemos responder. Y, mirando a nuestro alrededor, la totalidad de lo que nos rodea y podemos percibir es matérico. El reloj, el anillo, el pelo, la mascarilla, los ojos, las pestañas, los zapatos, la mesa, el suelo….no sabemos qué es.

Aprendemos a hablar, escribir e interpretamos el entorno de una manera concreta. Nos enseñan los números y las letras. Medimos, calculamos, proporcionamos el entorno y la naturaleza de esta forma. Nos enseñan las notas musicales que nos elevan el alma y nos dicen que nos acercan a una dimensión superior al resto. Pero, ¿qué pasa con los elementos químicos? ¿Con la tabla periódica? ¿Con este lenguaje que construye toda la naturaleza, toda la vida y a nosotros mismos? No nos lo enseñan hasta los 13 y 14 años.

Las manos de Javier Peña durante la entrevista con Crónica Global / LENA PRIETO
Las manos de Javier Peña durante la entrevista con Crónica Global / LENA PRIETO

· Y de la forma, quizá, menos amable.

No le gusta a nadie. Se enseñan valencias, moles…cosas que nadie entiende. Lo que quiero saber es si el potasio es majo, simpático, agradable, si empatiza conmigo y si el hierro está feliz en la chapa que hemos construido o en la mina. Eso es lo que nos interesa de los elementos y no lo sabemos. Lo mismo ocurre con los números. Decimos que el elemento es súper abstracto. Pues claro, la A o el 1...ya me dirás tú si el símbolo 1 o A es abstracto o difícil de enseñar. Para mi no hay excusa.

· ¿Es un problema de concepción de nuestro sistema educativo?

Desde mi punto de vista, sí.

Cristina Farres durante la entrevista con Javier Peña en Elisava / LENA PRIETO
Cristina Farres durante la entrevista con Javier Peña en Elisava / LENA PRIETO

· ¿Cómo debería cambiar?

Creo que debería integrar la naturaleza y el ser humano en mayúsculas en el primer orden jerárquico.

· Ya está, pero como un ser humano dominante, dominador, el gran creador…

Es el error de percepción del ser humano. A mi no me gusta la figura de Darwin y el concepto de la lucha por la supervivencia, el ser más fuerte y la competitividad. En la revolución industrial, en un momento en el que el trabajo masificado y en cadena, el hambre y los problemas que había quizá tenía sentido. Pero, hoy en día, ya no tiene sentido hablar con estos términos bélicos, de lucha y de competitividad. Hay que hablar de colaboración, de sinergias y de colaboración.

· En la pandemia hemos echado mano de nuevo de los términos bélicos para tratar el virus. Aunque también ha sido un ejemplo de colaboración en el desarrollo de la vacuna. ¿Se ha fallado en la comunicación?

Creo que sí. La pandemia ha generado y ha visualizado un mundo cada vez más polar. Estás en el norte o en sur, o eres blanco o negro, de una manera o de otra…

· Tiene gracia, porque los grandes avances tecnológicos se venden como la herramienta para superar las desigualdades sociales. ¿Han generado más?

Sí, pero también tengo el sueño y el deseo de que se llegue a este mundo ideal. Por ejemplo, para mi el material estrella que quizá pueda solucionar todo en el mundo es el grafeno o los materiales grafenos. Son algo muy bonito.

· En los últimos Mobile World Congress se le ha dedicado pabellones enteros. ¿Por qué es tan relevante?

El punto de partida para mi es que es bonito, y cuando algo es bonito, seguro que tiene recorrido. Además, es sencillo. El carbono es el elemento que consideramos de la vida. El mundo vegetal se fundamenta en una molécula que es la celulosa y hay maderas rojas, verdes, amarillas, azules, duras, blandas, que flotan, que no flotan…pero todo fundamentado en esta molécula básica. Hay otras, como la lignina, pero la celulosa es la base. ¿Qué ocurre? Que yo puedo mezclar maderas rojas, vedes, amarillas, azules, tirarlas, se descomponen, se reintegran, se compostan y todo es perfecto. El ser vivo, el ser animal --y nosotros somos un ser animal--, se fundamenta en el colágeno. Y el pelo, el cartílogo, el ligamento, el tendón, los huesos, la piel tiene colágeno. Al final lo desintegramos, lo juntamos y la naturaleza lo reabsorbe.

· Es uno de los productos estrella del mercado cosmético, de hecho.

Correcto. Pero, ¿qué son la celulosa y el colágeno? Se fundamentan en un elemento principal que es el carbono. ¿Y el carbono qué genera hoy en día? Genera carbón para quemar, y ahora lo odiamos porque son los fósiles. Pero, bueno, en su momento nos ha ayudado. Ha generado el grafito con el que escribimos, las pizarras y los tejados de algunos sitios. Ha generado el diamante, símbolo del amor eterno. Si no regalabas un diamante en cierto momento implicaba que tu amor no valía lo que significaba o lo que tu querías demostrar a los demás. Pero ahora ha aparecido un nuevo estado, los materiales bidimensionales. Y el grafeno, fundamentado en carbono, en su estructura y en cómo se relaciona en si mismo, genera posibilidades infinitas.

· ¿Qué son los materiales bidimensionales?

Quiere decir que la escala en el eje Z es un átomo. Es despreciable respecto al eje I y al eje X.

· ¿Usted es consciente que esto mucha gente no lo ha entendido?

[Sonríe] Este móvil que tengo aquí tiene un espesor, tiene una longitud y tiene una anchura, tres dimensiones que hacen un volumen. Los materiales bidimensionales, a diferencia del vaso, del vidrio o del suelo, el espesor es de un átomo. Y un átomo es tan pequeño que es despreciable respecto a los metros, centímetros o milímetros de los otros dos ejes. Es muy poca materia. De hecho, casi no hay materia, por lo que consumimos poco. Esto ya, de por si, es una cosa bonita. Además, el grafeno es carbono, el elemento de la vida, y hoy en día es el más tecnológico, cosa que también es bonita. Yo puedo hacer algo duro, algo elástico, algo que descontamine el aire, algo superconductor, etc.

· ¿Ya se fabrica?

Todo esto se está fabricando. España es una potencia en la producción e investigación de estos materiales. Imagina un mundo en el que el CO2 que las plantas quieren tanto y les va bien, y que nosotros odiamos y decimos que es el gas de efecto invernadero más importante, un día sirva para hacer grafeno de uno u otra manera.

· ¿Llegará ese día?

Sueño en que sí, seguro. Allí es dónde está el saber y la tecnología humana. Por lo tanto, si integramos la naturaleza e interpretamos qué significa este carbono en la naturaleza, creo que seremos capaces de generar una tecnología suficiente para dar una respuesta a los retos que tenemos.

· Usted ha afirmado que tratamos de olvidar la “inteligencia natural” creando la artificial. ¿Puede desarrollar esta tesis?

La olvidamos porque no estamos integrándonos con ella. ¿Qué quiere decir? Uso otro ejemplo. El último premio Nobel de química es la organocatálisis asimétrica. Hasta la fecha, ha habido catalizadores que eran enzimas o metales, y los metales normalmente contaminantes pesados. Ahora resulta que con elementos como la prolina, que es un aminoácido que está en la naturaleza, tenemos la capacidad de generar y es estequiométrico (se usa en pequeñas proporciones), se consigue que una reacción química se duplique y triplique en velocidad y en producción. Además, sin contaminar. Esto lo tenemos en la naturaleza desde hace siglos. Los medicamentos se fundamentan en principios de la naturaleza. Si fuésemos capaces de integrar todo este conocimiento de manera natural, creo que la tecnología de lo que hablábamos sería no súperpotente, sería estratosférica.

· Las grandes inversiones tecnológicas no van precisamente en este camino.

No van por lo que decía, porque el mundo se ha polarizado demasiado e interpretamos la ciencia como un elemento que tiene como objetivo el dominio de la naturaleza. Además, este dominio normalmente es bajo conceptos o criterios bélicos. Es incorrecto. Es el entendimiento, la comprensión, la interpretación del funcionamiento de la naturaleza para nosotros podernos adaptar de manera correcta al medio.

Javier Peña comenta su visión para Crónica Global / LENA PRIETO
Javier Peña comenta su visión para Crónica Global / LENA PRIETO

· El debate medioambiental estaba en auge antes de la pandemia. ¿Se ha recuperado con la misma fuerza?

Se ha recuperado y se tiene que recuperar. La pandemia ha cambiado una serie de estructuras muy fuertes de organización a todas las escalas. De la nano, micro, macro a global, mundial y universal. Pero el principio de sostenibilidad y de adaptación al planeta ha de permanecer. Los famosos ODS y la agenda 2030 nos hablan y van en esta dirección. Con todo, hay alguna cosa que creo que culturalmente deberíamos de cambiar un poco.

· ¿El qué?

En los ODS y la agenda 2030 hay dos elementos fundamentales que deberíamos interpretar quizá de una manera diferente. Son el agua y el aire.

· ¿Cómo deberíamos interpretarlos?

El agua es especial. Nosotros somos agua y el planeta es agua y la necesitamos. El agua es única, es de todos y se mueve. No vale decir que esta agua es mía y yo la contamino lo que quiero porque me pertenece. El aire también es de todos. Se mueve y va de un sitio a otro. Además, el aire que ahora respiramos está lleno de la máxima tecnología y no lo percibimos. El 4G, el 5G que hace que todo sea posible. Pero, ¿sabemos algo de lo que hay en el aire y de lo que respiramos? No digo que sea bueno o malo, solo digo que debemos ser conscientes.

· Ser conscientes, ¿cómo?

Debemos interpretar y percibir correctamente para hacer que estos famosos ODS, esta agenda 2030 y esta economía circular sea una realidad que impacte en la sociedad. Se ha dicho en alguna ocasión en España y en Cataluña que la economía circular es la clave de todo. Yo también lo creo así. Con todo, sería muy sencillo definir que en Alemania vamos a reciclar lavadoras, en Portugal vamos a reciclar móviles o que en España vamos a reciclar coches. Avanzar hacia grandes centros de valor donde esto sea posible.

· El modelo actual va en dirección contraria.

Me cuesta entenderlo. Enviar plásticos a no sé dónde para quemar y que alguno se caiga del barco al océano porqué si no es el camino. Vender o llevar ordenadores no sé dónde para separar no sé qué componentes, creo que tampoco es el camino. La basura es la gran mina que tenemos hoy en día. Lo llamamos basura y deberíamos empezar a llamarle materia primera, especialmente en un momento de crisis de materias primeras como el actual. Y qué sentido tiene el 5G sin las tierras raras, seguramente no es lo que se pretende.

Javier Peña, director general de Elisava / LENA PRIETO
Javier Peña, director general de Elisava / LENA PRIETO

· Se vende como la gran panacea. ¿Lo es?

Si creemos que tenemos que interconectarnos, el 5G permite esta interconexión a la perfección. Ahora, vamos a entenderla e interpretarla bien. Vamos a hacer que el 5G no genere efectos perjudiciales y negativos sobre las personas.

· Es decir, más desigualdad.

Total. Pero, como punto de partida, es perfecto. Es conexión, es comunicación, es interacción, es que son miles de cosa. Hagámoslo bien. Sabemos hacerlo bien, solo debemos quererlo.

· De los debates ético-sociales que ahora tienen lugar relacionados con la innovación y los avances tecnológicos. ¿Cuál cree que se debe priorizar?

El debate ético-social se centra en entender al ser humano y su integración en el planeta de igual a igual. Pongo otro ejemplo. En la escuela [Elisava] y en el ámbito del diseño, hasta ahora el usuario o el ser humano siempre ha sido el centro. El briefing y el target se ha centrado en él. ¿Por qué el target de cualquier proyecto no es la sardina que está nadando en el Mediterráneo? ¿O si el agua que es feliz o no en el lago o en el río de algún lugar? Seguramente podemos cambiar la aproximación para hacer que este mundo en el que vivimos pueda perdurar y nosotros, como seres humano, nos podamos integrar en él de manera correcta. Para mi, el debate ético, moral y social se centra fundamentalmente en saber y percibir lo que somos en el contexto en el planeta en que vivimos.

· Todo está unido a una transacción económica. ¿Esto mina el proceso que usted describe?

Yo lo veo como una herramienta, y una herramienta no debería minar ningún avance. Al final, detrás del dinero y de las transacciones hay individuos, personas o colectividades, pero la herramienta tiene que favorecer siempre el proceso de forma clara. Cambiemos el paradigma. El dinero es, está, es un vehículo. Entendamos, interpretamos y construyamos esta manera nueva de interpretar el mundo. Hagamos grandes centros, como decía, para transformar la basura en alimento, en materia prima. Hagámoslo. No veo dónde está el problema. Generaríamos muchos puestos de trabajo. Hoy en día subvencionamos aerogeneradores, placas fotovoltáicas, el transporte… lo público ha de funcionar y dar servicio, para eso pagamos los impuestos. ¿Dónde está el problema en subvencionar, en limpiar y mantener limpio nuestra planeta?

· ¿Hay problemas en eso?

Los hay, porque no se está haciendo. La recogida selectiva es un problema y el reciclaje químico de los plásticos es un problema cuando creo que la tecnología existe y lo podemos hacer. Es evidente que reciclar de forma química es más caro que reciclar de forma mecánica, pero también es claro que yo puedo reciclar químicamente y obtener un material equivalente al que viene de las materias primas del petróleo, por ejemplo. Dediquemos esta herramienta que es el dinero a hacer y priorizar aquello que es importante en el planeta en que vivimos.

· ¿Hay demasiada ideología política para poder romper con lo establecido?

Creo que sí. Y no sé mucho de política, pero la percepción es que la respuesta es un radical.