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Cristina Badenes, en el despacho de Meridia / CG

Cristina Badenes: "La mayor conectividad de Barcelona no debería molestar a nadie"

Badenes, socia de Meridia Capital y presidenta del comité español de Level 20, señala que el inversor "trata por igual a Madrid y Barcelona"

20 min

Cristina Badenes muestra la pasión por su trabajo, y deja claro también que la industria a la que se dedica le deja tiempo para su vida privada, para su familia y para el ocio. Es socia de Meridia Capital, --que preside Javier Faus-- responsable de las relaciones con inversores y la captación de fondos de la gestora. Y es la presidenta del comité español de Level 20, una organización sin ánimo de lucro que persigue la mejora en la diversidad de género en la industria europea de capital riesgo. Si la presencia de directivas en otros ámbitos económicos es todavía pequeña, en la exigente industria del ‘private equity’ y del ‘venture capital’ es todavía más difícil. Badenes insiste en esa cuestión, en la necesidad de acercar a las mujeres a ese sector, con la idea también de aprender de los hombres, y formar buenos profesionales. Badenes señala, con la experiencia adquirida de 25 años en la industria financiera --diez de ellos en Londres-- y su relación con los inversores, que Barcelona está en una posición privilegiada: “El inversor trata por igual a Madrid y Barcelona”, asegura, y muestra su apoyo a la ampliación del aeropuerto de El Prat, ahora paralizada por el Gobierno español por las reticencias del Govern de la Generalitat: "La mayor conectividad de Barcelona no debería molestar a nadie".

--Pregunta: Usted es la presidenta de Level 20, además de su responsabilidad en la gestora Meridia. ¿Qué persiguen en la industria financiera con esa entidad?

--Respuesta: Lo que buscamos es que mujeres jóvenes se interesen y se involucren en la industria. Tenemos diversos programas para ayudarlas. En uno de ellos, se asigna un mentor, --que puede ser mujer u hombre—para que puedan pedir asesoramiento sobre lo que creen que necesitan. Cuando pedí a hombres que se implicaran la respuesta fue muy positiva. Sin embargo, otra cosa es el día a día. He visto, en comités de inversiones, a mujeres rodeadas de muchos hombres, que exponen una idea, pero de forma poco asertiva. Y algunos de sus compañeros pueden hacerla suya, porque muestran más agresividad. Sigue habiendo, por tanto, inseguridades en mujeres muy formadas, mucho más que sus compañeros. Y lo que se comprueba, a partir de Level 20, es que ese problema es el mismo en otros países europeos. Exactamente el mismo. No tenemos en España diferencias respecto a otros países en esa cuestión.

--¿No hay una diferenciación?

--No, es el mismo tipo de casuística. Nos reunimos dos veces al mes, a nivel europeo. La estadística es similar. Lo que vemos también es que el problema es previo, es decir, las mujeres no llegan a tener la oportunidad, porque no envían sus ofertas de empleo a las compañías.

--¿Hay menos mujeres en el sector, y además no llegan a esos puestos de exigencia?

--Hay menos, eso es una evidencia. Las mujeres jóvenes, con 18 años, en la universidad, no tienen en su horizonte la dedicación profesional a la industria financiera. Existen muchos prejuicios. Es cierto que es una industria muy exigente. Pero, al contrario de la banca de inversión, que también es complicada, en el ‘private equity’ tienes a favor un mayor control de tu agenda. Y también se ha ido superando esa cultura de ‘tantas horas estás en el despacho, tanto vales’. Es propio de otros tiempos.

--¿Hablamos del teletrabajo?

--Sí, aunque también puede ser un problema para las mujeres. Los hombres se han encerrado en el despacho de sus casas, y aparecen a las ocho de la tarde, esperando la cena. El teletrabajo ha mostrado que las cosas no son todavía igualitarias. En todo caso, lo que se pretende en Level 20 es llegar a las chicas jóvenes y desmitificar esta industria. A favor está el hecho de que ningún día es igual. Que se conoce a gente muy formada y se puede trabajar en áreas distintas: comprar o vender, o levantar capital, hacia la gestora y al propio país. Y la mujer aporta una faceta analítica muy interesante en un mundo que ha sido y es muy de hombres.

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Badenes, en los despachos de Meridia Capital / CG

--Esa cuestión, sobre el mundo financiero, es general a otros ámbitos, ¿no?

--Sí y no. Hay profesiones como médico, piloto o ingeniero que se han visto como muy masculinizadas. Pero las mujeres tienen conocimiento de ellas. En el caso del ‘private equity’ las chicas jóvenes desconocen en qué consiste. Pero no los chicos, que se relacionan, que preguntan y se implican. Y esa idea del networking, que los hombres tienen muy clara, es también una de las cosas que queremos ayudar a crear desde Level 20.

--Hay una imagen muy determinada, un hombre, con importantes ingresos.

--Es que no hay referentes en el campo femenino. Pero si se conocieran casos, porque han dado una charla en una clase, en un máster, se llegaría más y se romperían esas barreras. Hay mujeres de más de 50 años, con 30 años en la industria, que son felices, que tienen hijos, que tienen vida privada, que salen a cenar, que no tienen el trabajo profesional como única meta. Y pueden ser referentes. Es una industria en la que hay que tener resistencia, seguridad en una misma, se gana dinero y se tiene la posibilidad de crecer.

--¿Existe una manera más racional de actuar por parte de una mujer en esa industria?

--Existe esa diferencia que decía, entre la parte que vende y compra y la que se dedica a levantar fondos. Y lo que he visto, y no me atrevería a decir que de una forma empírica, es que hay muchas mujeres que se dedican a levantar capital, porque son más útiles en la relación con el inversor. En las visitas, en nueve de diez ocasiones te pueden decir que ‘no’, que no les interesa. La mujer acepta mucho mejor esa negativa. Y alimenta esa relación, hasta conseguir, con el tiempo, un sí rotundo. En el caso del hombre, el ego masculino no le deja volver sobre sus pasos. La mujer empatiza más. De la misma manera, la mujer puede aprender del hombre, que toma decisiones más sencillas. La mujer suele darle muchas vueltas a un asunto. El hombre es mucho más asertivo.

--Pero, ¿debe una mujer actuar como un hombre para tener éxito?

--No, eso implicaría que tienes poco que aportar. Lo que podemos hacer todos, y en muchos ámbitos, es escuchar y aprender. Y yo aprendo mucho de los hombres.

--Como responsable del área de fondos en Meridia, ¿Barcelona ha dejado de atraer inversiones o mantiene su poder internacional?

--Si pensamos en todo el tema del procés, realmente pienso que no ha sido un problemón para levantar fondos en el mercado internacional. Durante el cogollo del asunto, en los años más complicados, el inversor preguntaba por ello cuando ya llevabas tres cuartos de hora de conversación. Y respondía y el tema ocupaba unos tres o cuatro minutos. En cambio, fue mucho más duro en el momento en el que Cataluña estuvo sin gobierno. Te pedían que llamaras cuando ya lo tuviera. El problema catalán tuvo presencia en la prensa internacional, pero nunca ha sido el motivo para decir ‘no’ a una inversión. Luego hay otra cuestión, y es que hay inversores que no quieren invertir en España, porque nuestros productos son españoles. Y lo que ellos piden es un fondo paneuropeo, donde el gestor ya decide si una parte la realiza en el Reino Unido, en Alemania o en España. Otros inversores deciden lo contrario: son ellos los que directamente invierten en España y nos eligen a nosotros como un ‘jugador’ especializado. Respecto a todas esas inversiones internacionales debemos pensar que Alemania, Reino Unido y los países nórdicos están por delante. De la misma forma, España está por delante de Italia, al presentar una mejor imagen. Pero el inversor internacional sigue teniendo más seguridad con Alemania. Pese a eso, España no ha sido un problema en ningún momento.

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Cristina Badenes, socia de Meridia, en los despachos de la gestora de fondos / CG

--¿En qué se basan, entonces, para invertir en un determinado sector?

--En los productos que se ofrecen. Los inversores que confían en Meridia, por ejemplo, lo hacen porque ven los productos, la profesionalidad y la liquidez que pueden obtener. Meridia ha invertido mucho en Barcelona y Madrid, con el mensaje de que son dos mercados muy líquidos. Hemos hecho dos mini islas de las dos ciudades. Hay edificios de oficinas, por ejemplo, con buenas ocupaciones, que, incluso en momentos de crisis, presentan muy buena liquidez. En el caso de Meridia lo que también se hace es adaptar productos que no están en una buena situación y que se ofrecen al mercado tras una importante mejora, y buscando clientes que ocupen esos espacios. El retorno, en esos casos, es mayor. Y eso es un valor añadido que tiene Meridia, siempre de la mano de nuestros inversores, que nos exigen un marco determinado del que no podemos movernos. De alguna forma, nos casamos con esos inversores, que nos ven como sus ‘partenaires’ en España.  

--¿Especulan, entonces, con esos productos? ¿Entiende que pueda ser una de las críticas a esos fondos?

--Hay un componente prejuicioso en esa afirmación. Si fuera tan fácil lo que hacemos, lo haría todo el mundo. Pienso que lo que no se ve es el valor que se aporta a la economía, y cómo se dinamiza. Los bancos juegan su papel, y han sido muy criticados, algunos con razón. Pero hemos visto durante toda la crisis del Covid que las cosas se han mantenido a flote porque había liquidez. La industria del ‘private equity’ tiene su papel. Se nos ve como especuladores, pero aportamos un valor, con un trabajo enorme, al margen de que los que trabajan en el sector se juegan su dinero. Invertimos de la mano de un inversor, junto a él. Y no se invierte en nada que no pase por un comité de riesgos, y un comité de inversiones.

--¿Está Barcelona es una buena posición?

--Lo que se necesita siempre es que el marco regulatorio acompañe. La estabilidad política es un deber. Y eso ha mejorado.

--Ahora, entiende, que no es un problema.

--No lo es. España se ve como un país europeo. No somos Alemania o Noruega, pero es un país con cara y ojos en el seno de la Unión Europea.

--¿No ha quedado al margen Barcelona, respecto a Madrid?

--Barcelona se ve igual que Madrid para un inversor. Lo que pasa es que el mercado inmobiliario es la mitad que en Barcelona. Pero el inversor no distingue entre las dos ciudades. El inversor trata por igual a Madrid y Barcelona. Sí es cierto que la marca Barcelona es muy potente, mayor que la de Madrid. Tiene un ‘sex appeal’ que no tiene Madrid.

--La percepción, en cambio, es que se ha iniciado un proceso de decadencia.

--Eso lo nota más el local que el inversor internacional. Todo de lo que nos quejamos los barceloneses es local. Si no vives aquí, es difícil que lo palpes. Todos los problemas con la alcaldesa Colau o ahora con el aeropuerto del Prat, son problemas internos, aunque puedan trascender. Lo que ha pasado, sin embargo, es que Barcelona ha ido perdiendo fuerza, ciertamente. El ‘procés’ le ha hecho un daño brutal a Barcelona, pero no porque un inversor en Frankfurt no quiera invertir por el independentismo, sino porque los dirigentes políticos, que deberían estar doce horas diarias trabajando por y para Cataluña, han estado distraídos en otra cosa que pensaban que era más importante. Eso ha sido una pena, sea cada uno lo que sea. Lo que se ha pedido es que esos dirigentes políticos se centraran.

--¿Es el potencial que se ha perdido, entonces, lo más grave?

--Estábamos encarrilados de forma espectacular y se produjo una distracción que nos ha desviado esa trayectoria. Y ha hecho daño especialmente a Barcelona. Pero porque esos dirigentes deberían haber estado centrados en sanidad, en educación, en la gestión, en definitiva.

--¿Qué se ha perdido?

--Es difícil de precisar. Ha habido también mucho efecto por el Covid. Es complicado cuantificarlo.

--¿Podemos hablar de algunas inversiones?

--Hemos visto que se perdió la Agencia del Medicamento, que se fue a Amsterdam. Es cierto que esa inversión también la perdieron otras ciudades. Pero se trata de una percepción más local, al margen de lo que nos digan los inversores.

--¿El aeropuerto de El Prat es una infraestructura vital, ahora que hemos asistido a esa bronca por su ampliación?

--La opinión local te puede decir que ya está bien, que la ampliación tenía sus inconvenientes. Pero para una gestora con vocación internacional, que te puedas conectar de forma directa con otros destinos, para buscar a esos inversores, es algo positivo. La mayor conectividad de Barcelona no debería molestar a nadie.

--¿Es válida esa idea de que la oferta crea la demanda?

--Sí, si quieres a un inversor y tienes que pasar por tres escalas, seguro que no pasas tan a menudo como otros destinos más fáciles. La relación será menos fluida. Creo que es difícil medir lo que podría llegar a ser, pero una mayor conectividad será buena para estudiantes, para inversores, para todos los sectores.

--¿Una mayor conectividad podría contribuir a cambiar el modelo, más que a reforzar el actual, que es el objeto de las críticas a esa ampliación que ahora se ha suspendido?

--Cambiarlo, claro. Porque supondría algo distinto. Ha ocurrido en algunos destinos turísticos este verano, como Menorca. La mayor presencia de turistas españoles y franceses ha provocado que pareciera que había muchos más turistas, porque, a diferencia de ingleses o alemanes, que se quedan en sus hoteles, ellos han consumido, han ido a cenar, han comprado en tiendas de recuerdos… Es decir, si amplias el aeropuerto es para buscar un sistema acorde con ese cambio. Y Barcelona tiene capacidad para ello. Es una ciudad que no tienen nada que envidiar a otras muchas del entorno europeo, con una potencialidad brutal. Se puede recibir mucho talento internacional, con jóvenes que van y vienen. Eso es el mundo global

--¿Falta ambición?

--Falta ambición, lo que pasa es que hay quien no quiere que se dé ese salto. No es tanto falta de ambición como la apuesta por un modelo.

--¿Barcelona está más cerca de Londres o de Marsella o Aix-en-Provence?

--Aix-en-Provence es muy bonita, pero no sé quién se va allí a hacer negocios. Barcelona destaca en muchos ámbitos económicos. Ser Londres no lo será nunca. Pero Barcelona no se ve para nada como Marsella. Está situada en una posición como otras grandes ciudades, como Amsterdam o Mián, que tampoco son Londres, o como Madrid, que no será Londres. Y Londres, donde he vivido diez años, también tiene sus problemas. Podríamos hacer una lista de las cosas que no hace bien.

 --¿Se ha beneficiado Barcelona del Brexit?

--Hubo mucho debate en su momento, pero Barcelona no se ha beneficiado mucho. En ese caso, lo ha hecho algo más Madrid. En todo caso, se puede decir que se ha repartido mucho. Los efectos del Brexit han beneficiado a Dublín, Amsterdam, Milán y Frankfurt, entre otras ciudades.