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El compositor Vangelis / REDES

Vangelis

4 min

El hijo de Afrodita

Nos dejó a los 79 años de edad el compositor griego Evángelos Papathanassiou, más conocido como Vangelis, y casi todo el mundo ha destacado las músicas que compuso para el cine, especialmente las de las películas Carros de fuego y Blade Runner. Menos numerosos han sido los que han recordado su vida anterior a Hollywood, cuando estaba al frente del grupo Aphrodite's Child, que fabricaba un muy interesante pop psicodélico con raíces helénicas y ramalazos de rock sinfónico. Vangelis se encargaba de los teclados, su primo Demis Roussos tocaba el bajo y cantaba y el olvidado Lucas Sideras le daba a la batería. Aunque solo grabaron tres discos, este trío tuvo su relevancia a finales de los años 60, consiguiendo su mayor éxito con la canción Rain and tears, inspirada en el célebre Canon de Pachelbel. Los álbumes fueron: End of the world (1968), It's five o'clock (1969) y 666 (1970), ambicioso elepé doble inspirado en el Apocalipsis según San Juan que contó con la colaboración de la actriz Irene Papas y hasta llamó poderosamente la atención de Salvador Dalí. En sus mejores momentos, Aphrodite's Child consiguió, gracias a la mezcla de los teclados de Vangelis y la prodigiosa voz quebrada de Demis Roussos (uno de mis placeres culpables: ya sé que quedas fatal reconociendo que te gustaban sus éxitos en solitario, como We shall dance, When I was a kid o Velvet mornings, pero uno ya tiene una edad y no le duelen prendas al confesar que los disfrutó mucho en su momento, por no hablar de una de sus últimas piezas, Morir al lado de mi amor, que elevaba la cursilería a la condición de obra de arte) una alternativa muy especial al pop anglosajón que reinaba en la época.

Tras la disolución, Demis Roussos se convirtió en el baladista obeso y con túnica que todos conocemos y Vangelis, tras deshacerse de un apellido que nadie podría pronunciar bien o memorizar fuera de Grecia, se hizo famoso con sus bandas sonoras, sus colaboraciones con el cantante de Yes, Jon Anderson, y otras experiencias musicales de corte más teatral. Reconozco que sus piezas para el cine siempre me parecieron más resultonas que brillantes, y que, a mi parecer, se resentían de un tono pomposo que podía llegar a resultar irritante. Pero por ellas se le recuerda y casi nadie lo tiene presente como uno de los pocos tipos que aportó algo interesante al mundo pop desde Grecia. Aunque en 666 ya se apreciaba cierta tendencia a la grandilocuencia, ésta se acentuó en el trabajo de Vangelis para el cine (así como en las colaboraciones con Anderson). Los dos primeros discos de Aphrodite's Child siguen pareciéndome impecables y tremendamente originales, así como muy eficaces a nivel sentimental, una veta que Demis Roussos exploró a conciencia a lo largo de su carrera en solitario.

Poniéndonos cínicos, podríamos decir que, tras la disolución del grupo, a Vangelis le dio por la pompa y la circunstancia y a su primo Demis, por el sentimentalismo y un cierto exceso de almíbar. Pero el talento como compositor del uno y la voz prodigiosa del otro nunca desaparecieron. La opinión generalizada es que Vangelis dio lo mejor de sí mismo en sus piezas para el cine. Algunos preferimos recordarlo como el cerebro de Aphrodite's Child, una de las propuestas europeas más interesantes de un panorama musical regido por los americanos y los británicos.