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Steve Bannon, exasesor político de Donald Trump / EP

Steve Bannon

4 min

O fascista o estafador, hay que elegir

Ser un energúmeno de extrema derecha es grave, pero, sobre todo, es incompatible con ser también un estafador. Lo menos que puede hacer un energúmeno de extrema derecha es ser honrado y no desviarse jamás de la espantosa causa que ha elegido, sobre todo si es para lucrarse a costa de los que piensan como él, que es lo que ha hecho el otrora gurú de Donald Trump, Steve Bannon, detenido hace unos días a bordo del yate de un millonario chino refugiado en Estados Unidos y buscado en su país por chorizo y mangante (Dios los cría y ellos se juntan, ya se sabe).

Steve Bannon estaba al frente de una iniciativa llamada a recaudar dinero para construir el famoso muro con México que el Donald insistía en levantar y que lo pagaran los mexicanos y del que no hay noticias desde hace cierto tiempo. Una iniciativa imbécil y asquerosa, pero comprensible en un sujeto como Bannon. Lo que no es de recibo es que el dinero recaudado se lo haya metido en el bolsillo en vez de invertirlo en lo supuestamente previsto. No negaré que cualquiera capaz de darle dinero a Bannon para construir un muro que separe a México de los Estados Unidos es un miserable que merece ser timado por el gurú caído en desgracia, pero también es verdad que a este solo le quedaba la dignidad de ser un energúmeno honrado, y que ahora ya no le queda ni eso. A ojos de aquellos a quienes el muro les parecía justo y necesario, Bannon ha dejado de ser un patriota con fundamento para convertirse en un simple chorizo. Todos estamos moralmente obligados a ser honrados, pero los que defienden causas abyectas aún más, ya que la honradez es lo único que les separa de la delincuencia. Tras descubrirse que se quedaba la pasta de quienes confiaban en él, Bannon se ha quedado sin futuro en el estimulante mundo de la alt right o derecha alternativa. Intuyo que debe peligrar hasta el chiringuito que había montado en Italia para extender el conservadurismo más ceporro por Europa. Y que en Vox no querrán saber nada más de él a partir de ahora. Pan para hoy, hambre para mañana: eso es todo lo que ha logrado el señor Bannon con su maniobra para lucrarse a costa del patriotismo errado y majareta de sus conciudadanos.

Evidentemente, no vamos a sufrir por él. Un liante de extrema derecha menos en el mapa político actual es siempre una buena noticia. Pero sorprende la prodigiosa estupidez del muchacho, cuya existencia se basaba en la sinceridad de sus desagradables propuestas: debería haber intuido que, si lo pillaban, se le acabaría el modus vivendi. Tras su detención (y puesta en libertad momentánea tras aforar la preceptiva fianza), ningún fascista que se respete va a querer ser visto en su compañía, lo cual dejará al señor Bannon sin planes a medio y largo plazo, sacrificados todos (pese al auge global de los movimientos de extrema derecha) por la satisfacción inmediata del dinerito en el bolsillo. En fin, Steve, tú te lo has buscado: facha y mangante a la vez, no se puede ser.