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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez / EUROPA PRESS
Examen a los protagonistas de la semana

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno

4 min

Todos somos culpables

Cuando crees que Pedro Sánchez ya no puede incrementar sus notables dosis de cinismo, el hombre siempre se las apaña para sorprenderte con una nueva performance que te deja estupefacto. La última tuvo lugar hace unos días, durante su mensaje de autobombo a la nación, cuando llegó el momento de hablar de Cataluña y, para justificar esos indultos que se está sacando de la manga para quedar bien con Rufi y con los Ceaucescu, declaró que todos éramos culpables del desastre acaecido en mi querida comunidad autónoma en la era Puigdemont. Ya saben, cuando el mandato popular que no existía más que en la mente calenturienta de los lazis con mando en plaza, el referéndum de pegolete que se pasó por el arco de triunfo a más de la mitad de los catalanes y demás chaladuras cuyas consecuencias seguimos pagando a día de hoy (unos pocos, en el trullo, y el resto dividido en dos sectores enfrentados a cara de perro).

Yo creía que los únicos culpables del desaguisado eran Puchi y sus secuaces, pero gracias al discurso de Sánchez me enteré de que había que repartir un poco las culpas y que, en el fondo, nadie era del todo inocente en la broma pesada de la independencia súbita y por la patilla. Teniendo en cuenta que Sánchez es un arribista, pero no un imbécil --un imbécil no es eliminado en su partido, resucita y recupera el poder, así como así--, deduzco que él es el primero en no creerse lo que dice. ¿Que todos somos culpables? ¿A santo de qué, Pedro? ¿Qué será lo próximo? ¿Decirles a las mujeres violadas o a los tiernos infantes sodomizados que algo habrán puesto de su parte para recibir ese tratamiento de choque?

Perdona, Pedrito, pero en Cataluña fuimos muchos los que no secundamos el ridículo conato de golpe de estado de los lazis, así que haz el favor de no meternos a todos en el mismo saco y tratar de repartir las culpas entre los que la tienen toda y los que no tenemos ninguna. Si a ti te conviene otorgar indultos a los presidiarios cebolludos para alargar todo lo posible el usufructo del sillón presidencial --y para dejar de escuchar las jeremiadas de Asens, que ya entiendo que son insufribles--, adelante con los faroles y buena suerte con la judicatura y con la oposición. Siendo como eres, me consta que pondrás a Ivan Redondo a calcular si te sale más a cuenta otorgar indultos o negarlos, así que nadie puede predecir aún cómo acabará la cosa. Es como lo de los apoyos a tu egregia persona: si encontraras algo mejor que Rufi y los Ceaucescu, te desharías de todos ellos sin pensarlo dos veces.

Yo ya sé cómo te las gastas, compañero del metal. Pero no intentes cargarme el muerto de algo que nunca fue culpa mía. Indulta, si te sale a cuenta, a quien te apetezca. Otorga, si procede, a los Jordis la Laureada de San Fernando. Pero a mí no me líes.