Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Bartomeu, durante la Rakuten Cup que se celebró el pasado verano con uno de los principales sponsors del club / EFE

Josep Maria Bartomeu

4 min

Todo menos dimitir

No hay nada que hacer: el fútbol lo seguimos hasta aquellos de nosotros a quienes nos la sopla. Fíjense en mí, sin ir más lejos: no puede importarme menos que el Barça haya sido derrotado por el Bayern de Múnich por ocho goles a dos, pero me he enterado, aunque no haya hecho el menor esfuerzo para conseguirlo. La noticia está en el aire, en el ambiente, en la sociedad incluso. Y resulta que la derrota es gravísima, una humillación, un escándalo, una tragedia nacional. Alguien tiene que pagar por esto. Tiene que correr la sangre. Deben rodar cabezas. Y es que todo parece indicar que estamos ante una desgracia descomunal que convierte lo del coronavirus en una amenaza de estar por casa. Lo realmente grave, amigos, es que al Barça le han clavado ocho goles.

Para limpiar el orgullo culé urgen las dimisiones, pero los que no entendemos de fútbol no sabemos muy bien quién debe dimitir. Vamos a ver, ¿quién es el culpable de la soberana paliza encajada a manos (o pies, mejor dicho) del Bayern? ¿El presidente del Barça, Bartomeu? ¿El entrenador, Setién? ¿La plantilla al completo, que no merece la pasta que levanta al club? ¿La estrella oficial del equipo, Messi, que ya no es lo que era, pero sigue cobrando como lo que fue? No tengo nada en contra de buscar culpables, se hace en cualquier entorno, pero, como profano en la materia, me pregunto: si Bartomeu dimite, ¿el equipo empezará a jugar bien? (puede plantearse la misma pregunta con respecto al entrenador).

Tengo la impresión de que el desastre frente al Bayern está siendo utilizado por los adversarios (¿enemigos?) de Bartomeu para precipitar su salida. Los lazis no lo encuentran lo suficientemente patriótico y anhelan sustituirlo por un independentista a lo Laporta, aunque Laporta no aspira a la presidencia (pero hay un tal Font que, al parecer, cuenta con la bendición de Jan, de Puchi, de la ANC y del soberanismo en pleno). Solo por eso, Bartomeu debería seguir en su sitio algo más de tiempo. Además, quedaría fatal arrojando la toalla en plena catástrofe y convocando elecciones. Tú aguanta, Bartu, que esto no se arregla dimitiendo.

Y tampoco se arregla, digo yo, sustituyendo a un presidente pusilánime por un gallardo independentista, aunque en la ANC crean que sí. Supongo que, desde el pensamiento mágico del soberanismo, basta con que el Barça lo presida un lazi de pro para que los jugadores se pongan las pilas y dejen de encajar somantas como la del Bayern. De hecho, la pretensión indepe de hacerse con las riendas de ese club que es más que un club es anterior a la catástrofe de Lisboa. Es un tema que siempre está por ahí, dando vueltas. Y cualquier ocasión es buena para volver a él. Si se pierde, porque se pierde. Y si se gana, pues porque nunca va mal insistir en que el Barça es un equipo catalán, no español.

Tú resiste, Bartu, y toma medidas. Ahora es el momento, por ejemplo, de bajar el sueldo a todos los jugadores. Ya lo intentaste por la crisis del Covid y se te pusieron todos de morros, empezando por Messi (y su papá: hay artistas con madre y futbolistas con padre). Aprovecha ahora, que tienen la moral por los suelos y son considerados unos inútiles por la afición, para ahorrarle al club unos monises.