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El vicepresidente de la Generalitat Jordi Puigneró (JxCat), junto a los retratos de Quim Torra y Carles Puigdemont / EFE

Jordi Puigneró

4 min

El astronauta de Sant Cugat

El consejero de Políticas Digitales de la Generalitat, Jordi Puigneró (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, 1974), es un hombre que, además de alumbrar ideas de bombero (algo muy común entre los miembros del gobiernillo catalán), las lleva a la práctica. ¿Recuerdan que hace un tiempo nos dijo que pensaba lanzar al espacio un nanosatélite catalán que iba a costarnos la friolera de 18 millones de euros en plena hecatombe médica a causa del coronavirus? Pues el próximo sábado, día 20 de marzo, el satélite en cuestión partirá de una base en Baikonur, Kazajistán, en dirección al espacio exterior, donde no sabemos muy bien a qué se dedicará, pero el caso es lanzarlo, para que se vea que Cataluña, si se le deja, puede convertirse en una potencia espacial de primera (nano) magnitud.

El aparato atiende por Enxaneta (el niño que se sitúa en lo más alto de los castillos humanos, esa estructura de Estado) y, de momento, va a hacer muy feliz al señor Puigneró, que no es poco si tenemos en cuenta que lo más probable es que se quede sin cargo cuando se forme el nuevo gobierno regional. El hombre se ha salido con la suya y nadie le ha parado los pies. A nadie se le ha ocurrido decirle que igual esos 18 millones de euros se podían invertir de manera más juiciosa… Pero, claro, ¿quién se lo iba a decir? Le hubiera correspondido a Quim Torra, pero ese hombre es el ejemplo más claro, con su estupenda pensión, del despilfarro lazi. Y, además, los 18 kilos no los ponía él, sino el noble pueblo catalán, que es como si no los pusiera nadie. Por no hablar de la grandeur derivada de convertir nuestro paisito, nuestra nacioncita sin estadito, en una potencia espacial.

Otra especialidad de Puigneró --aparte de afeitarse de uvas a peras y parecer siempre un personaje de los dibujos animados de Hanna y Barbera-- es el ascenso a las cumbres catalanas. Hace años, se cascó todos los 3.000 que habría en una Cataluña independiente, recopilando sus hazañas como excursionista y escalador en un libro. También sigue con mucho interés los deslumbrantes descubrimientos históricos de Jordi Bilbeny, Víctor Cucurull y demás lumbreras del Institut Nova Història, con quienes comparte la teoría de que Cristóbal Colón era catalán. Entre lo de Colón, las excursiones y el nanosatélite, es evidente que se ha ganado a pulso el cargo del que está a punto de despedirse, pues lo único que se le pedía, como a todos sus colegas, era la adhesión inquebrantable al régimen y a los principios fundamentales del Movimiento Nacional, que él mismo se encargó de ampliar con esporádicas declaraciones hispanófobas de esas que consiguen que nunca te dejen colgado los tuyos.

No sé que será del Enxaneta, pero estoy convencido de que el audaz Puigneró va a seguir viviendo del erario público hasta el fin de sus días. Si el nanosatélite no sirve para nada o se estropea o se cae, tranquilos, que en TV3 y El Nacional ya encontrarán la manera de echarle la culpa a España.