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Joe Biden jura su cargo como presidente de Estados Unidos / EE

Joe Biden

4 min

Cualquiera menos Trump

Detecto un entusiasmo desmesurado en torno al nuevo presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, que me recuerda un poco, salvando las distancias, al famoso efecto Illa. Ya sé que, después de Trump, hasta Quim Torra sería recibido con alegría en la Casa Blanca, pero se me antoja algo exagerado reproducir la euforia que en su momento desató Barack Obama. Vamos a ver, Obama era joven y casi negro. Biden es blanco y de edad provecta. Obama olía a nuevo y Biden lleva toda la vida apolillándose en la política. Obama era la mejor versión posible del Macho Alfa y Biden es un señor que tiene que calcular la distancia que hay entre la cortina tras la que espera su salida al escenario y el micrófono plantado en él, para ver si puede lanzarse al trote cochinero sin infartarse por el camino. Lo que quiero decir es que tienes que poner mucho de tu parte para entusiasmarte con el nuevo presidente de los Estados Unidos. Sobre todo, si, como es mi caso, acabas de enterarte de que su segundo nombre es Robinette: ¿pero qué clase de padre desnaturalizado es capaz de elegir ese middle name para su retoño?

Consciente de su escaso carisma, el amigo Robinette (ya casi soy incapaz de llamarle de otra manera) ha tirado la casa por la ventana con sus nombramientos, ideales para sacar de quicio a los Búfalos Mojados que asaltaron el Capitolio, a la junta directiva de la Asociación Nacional del Rifle, a los garrulos de cerveza, rifle y trailer park y a cualquier seguidor del célebre presentador del concurso televisivo The Apprentice, el magnate inmobiliario y bocachancla extraordinaire que atiende por Donald Trump. Para irritar a la derechona nacional, el ramillete de colaboradores de Biden es ideal, pues ahí se reúne lo que más puede sacar de quicio a los elementos más reaccionarios y costrosos del país: mujeres, negros, homosexuales, hispanos…¡Y hasta un transexual que se parece a uno de Los Morancos! En ese sentido, la fiesta de inauguración también estuvo muy bien preparada: aparte del inevitable Bruce Springsteen (no entiendo como se consiguió esquivar al pelmazo de Bono, sobre todo, si tenemos en cuenta que el gran Robinette es de origen irlandés), se contó con Lady Gaga, Jennifer López y hasta una joven poetisa negra: noche de luto en la sede de la Asociación Nacional del Rifle, en las diferentes delegaciones del Ku Klux Klan y en innumerables parques de caravanas de todo el país. Y, por el mismo precio, unos memes sensacionales protagonizados por el hombre de la mascarilla y las manoplas, Bernie Sanders, al que llevan días colocando en situaciones imposibles y a menudo hilarantes.

¿Hay que tener fe en el bueno de Robinette? ¡Qué remedio! Yo diría que hasta se puede sobreactuar un poco en el entusiasmo.  A fin de cuentas, no se libra uno cada día de un peligro público como Donald J. Trump.