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El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo / Javier Carrión - EUROPA PRESS

Alberto Núñez Feijóo

4 min

Una ausencia significativa 

Alberto Núñez Feijóo, mandamás del PP, no será visto hoy en la manifestación barcelonesa en defensa del uso del castellano como lengua vehicular en la enseñanza catalana. Parece que tiene algo muy importante que hacer en Toledo y ha delegado en Cuca Gamarra para que no parezca que el PP se desentiende del problema y lo deja en manos de Vox y lo que queda de Ciudadanos (el PSC ha vuelto a silbar y mirar hacia otro lado, como acostumbra en estos casos). Tengo la impresión de que se ha equivocado y que, de una manera u otra, lo va a pagar. Por no hablar del feo que le ha hecho al PP catalán, cuya presencia pública no es precisamente como para echar cohetes, por mucho que Alejandro Fernández sea alguien al que deberían irle mucho mejor las cosas (lo confieso: quedé un día a comer con él, me cayó muy bien y me pareció, prácticamente, un social demócrata de los de mi cuerda, aunque no le vote por mi incapacidad para confiar en el PP, sin que eso quiera decir que confío en alguno de los demás partidos). Yo diría que Fernández y sus sufridos compañeros de lucha hubiesen agradecido la presencia del jefe en fecha tan señalada, pero se han quedado con las ganas, para alegría de los de Abascal, que así pueden presentarse como los únicos que se preocupan por el futuro de la lengua española en la Cataluña procesista.

Núñez Feijóo tenía una buena oportunidad para denunciar el entreguismo sillonero de Sánchez y los suyos a la hora de cuidar a los separatistas que les apoyan en el congreso. Como todos sabemos, en cuestiones lazis, Sánchez no da un palo al agua, le dice a la Fiscalía del Estado que siga su ejemplo y traga con lo que sea con tal de seguir en su sitio. El muy calzonazos ha tenido incluso el cuajo de pedirle a Europa que se puedan utilizar el catalán, el euskera y el gallego en el parlamento europeo, como si disponer de una lengua común no sirviera para nada y no rigiera la teoría de que un estado, un idioma (los lazis se lo han agradecido recordándole que no se puede hablar catalán en el parlamento español y urgiéndole a que resuelva la situación, demostrando una vez más que, tal como son, lo suyo es enviarlos constantemente al carajo).

La lengua es un tema sensible en Cataluña, pero parece que Núñez Feijóo tiene cosas más relevantes que hacer que ponerse al frente de la defensa del castellano, aunque solo sea para ganar puntos en vista a las próximas elecciones generales y echarle una mano a Alejandro y sus compadres. Yo cada día lo encuentro más parecido al rey de la inacción y la cachaza, Mariano Rajoy. Y me temo que a muchos de sus posibles votantes les sucede lo mismo. Vamos a ver, por mí, como si se opera, pero teniendo a Díaz Ayuso siempre dispuesta a saltarle a la yugular, yo de él me pondría las pilas. ¿Y dónde mejor que hoy en Barcelona?