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Imagen de Carles Puigdemont, rodeado de autoridades, con motivo del anuncio del tren Lleida-La Pobla en enero pasado.

Puigdemont no arranca ni trenes ni el 'procés'

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Fue el primer acto oficial del presidente “por sorpresa" de la Generalitat. Carles Puigdemont inauguraba el 15 de enero los dos nuevos trenes de la línea Lleida-La Pobla de Segur que iban a "triplicar las frecuencias, rebajar un 37% el precio del billete, ganar en comodidad para los pasajeros y en velocidad comercial". 

Seis meses después y en puertas de la campaña de verano los trenes están en vía muerta. Puigdemont dijo ese día como una metáfora sobre el proceso soberanista que "ponemos trenes en la vía, no para chocar sino para llegar lejos". Pues bien, la metáfora le salió redonda. El procés que anunciaba no sabemos a dónde va porque todavía no ha salido y los trenes siguen en vía muerta y no hay fecha para su puesta en funcionamiento.

El motivo de este desaguisado es la falta de la autorización técnica de la Agencia Estatal Ferroviaria para un tramo de 1,9 kilómetros, el que trascurre por la ciudad de Lleida. La Generalitat culpa a su concesionaria. En palabras de Ricard Font, secretario de Infraestructuras y Movilidad, "se ha pecado de optimista", y el tramo en cuestión sigue sin estar homologado.

Lo cierto es que los trenes están en dique seco, Ferrocarriles de la Generalitat puso a cuatro personas al frente del proyecto e invirtió 9,5 millones de euros en dos trenes que no funcionan y no se sabe cuándo lo harán. Siguen parados y sin perspectivas.