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La Semana del Llibre en Català, en la imagen, ha pasado inadvertida en Barcelona / CG

Naufragio de la Setmana del Llibre en Català

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A los efectos propios de la mala organización de la Setmana del Llibre en Català se suman diversos incidentes, como los robos que se han producido en algunos estands. En voz baja los editores se quejan de la bajada de ventas y de la poca profesionalidad del equipo gestor. Por ejemplo, algunos expositores lamentan que haya un solo lavabo para mas de un centenar de expositores.

A ello se añade el fracaso de la renovación de los puestos de exhibición. El año pasado, a los editores se les prometieron nuevas casetas. Al final, la poca capacidad gestora de la Setmana ha obligado a usar estands medio destartalados, con no pocos problemas. Además, el fuerte calor de estos días ha hecho más difícil el trabajo en la feria, sobre todo en las horas centrales del día.

Hay quien sostiene que es un certámen dedicado más a perseguir ciertos fantasmas del independentismo que a la promoción de la lectura. En efecto, no han faltado Carme Forcadell, Ada Colau o Raül Romeva.

Pese al desfile de autoridades, la Setmana no es sino una noche oscura al lado de la Feria del Libro de Madrid. Y todo ello se desarrolla en un espacio público como la plaza de la catedral de Barcelona, donde los turistas no entienden tal aquelarre lingüístico. Algunos editores consideran que el ayuntamiento tendría que plantearse si estos actos en lugares públicos deben ser cedidos a la promoción de un idioma o la de la lectura y el libro.