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Artur Mas (i) y Germà Gordó (d), los dos políticos a la greña para tomar el control de la nueva CDC.

Los cuadros de Convergència tienen un ‘plan humorístico’ para que Mas y Gordó pacten

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La refundación del Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) culminará este fin de semana tras la pugna interna entre las dos familias que quedan en el partido. La situación es complicada y los cuadros directivos de la formación lo aceptan, pero eso no implica que no se pongan sobre la mesa todo tipo de propuestas… incluso algunas cargadas de sorna para romper la tensión que se respira estos días en la casa gran.

El humor se apoderado de los prolegómenos del debate. Algunos cuadros comparten que lo mejor que podrían hacer las dos facciones que enfrentan candidaturas sería repartirse los cromos. El plan propuesto es el siguiente: que el equipo de Artur Mas optara por continuar con el nuevo nombre del partido que se decidirá antes del lunes y que Germà Gordó y su gente prosiguieran por su propio camino bajo las siglas CDC, una especie de banco malo político.

Sin perder el sentido del humor, señalan que hay algunos flecos que se deberían definir, como si el pacto incluyera el reparto de la deuda que arrastra el grupo (en la que se suma la responsabilidad civil del caso Palau) y el futuro de las 15 sedes que están embargadas de forma preventiva.