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Hospital de campaña contra el coronavirus frente al Arnau de Vilanova, en Lleida / EFE

Alerta roja en Lleida

2 min

La penosa gestión del rebrote del Covid-19 en el Segrià (Lleida) está haciendo saltar todas las alarmas. Los municipios se han levantado contra la Consejería de Salud en un nuevo episodio de guerra fratricida entre ERC y Junts per Catalunya, los rastreadores van como pollos sin cabeza en un corral que hace imposible el rastreo, la situación de los temporeros --hacinados en condiciones insalubres-- pone en cuestión las medidas de prevención y los sanitarios alertan de fallos en toda la cadena de mando.

Sin embargo, la situación parece que es mucho peor. En reuniones internas de la consejería se apunta que los afectados por el rebrote se doblarán la próxima semana, pasarán de largo de los 1.000 y aumentarán los casos más graves. Los malos augurios no acaban aquí porque se abre la posibilidad de un encierro más amplio para evitar una propagación que ya campa a sus anchas y que, según las previsiones que los expertos de la consejería apuntan en sus reuniones, puede superar todas las expectativas en apenas dos semanas.

El Arnau de Vilanova ha levantado un hospital de campaña a sus puertas para poder dar respuesta a la previsible avalancha de casos, aunque las altas temperaturas hacen difícil la atención en estas instalaciones y son toda una tortura para los allí ingresados. A todo esto, sorprende que todavía no se haya pedido ayuda a la Unión Militar de Emergencias (UME) para preparar albergues en condiciones para los más de 20.000 temporeros que vagan a su suerte por campos y plazas. Eso sí, Torra lo tiene claro: la culpa es de Madrid.