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Sede central del Grupo Godó, editor de 'La Vanguardia', en la avenida Diagonal de Barcelona

La caída de ventas obliga a 'La Vanguardia' a prolongar su 'dieta veraniega'

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La reducción estival de páginas publicadas en la edición papel de La Vanguardia, el buque insignia del Grupo Godó y pilar de la influencia del conde Javier Godó, es habitual en todos los periódicos. Sin embargo, en el medio de la plaza Francesc Macià va a perpetuarse a la vuelta de vacaciones.

Los descensos de ventas y difusión acumulados en diciembre de 2015 con un desplome del casi el 10%, según OJD, se están consolidando en 2016. El diario del conde de Godó no consigue superar la barrera de vender 30.000 ejemplares diarios en los quioscos. Para más inri, la demanda de la publicidad en papel tampoco remonta.

La solución es seguir aplicando medidas de contención. Este septiembre le toca al papel prensa, así que La Vanguardia clásica tendrá el volumen de páginas de agosto todo el año. Según fuentes internas, la decisión ya se ha comunicado a los proveedores, aunque está siendo rebatida de manera interna y con intensidad por el actual director de la edición impresa, Màrius Carol.

La batalla en el seno de la empresa entre padre e hijo (Javier y Carlos Godó, respectivamente) por el modelo de negocio anota una clara ventaja para el descendiente y consejero delegado que decidió asumir el liderazgo de la edición digital hace menos de un año con resultados positivos. Las cifras de audiencia digital son importantes en ComScore, la publicidad se mueve al alza y el nuevo director, Jordi Juan, y su equipo funcionan ya con el nuevo modelo de periodismo nativo digital, según constatan las mismas fuentes internas.