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Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, en Bruselas.

El menú español de Puigdemont en su fracasado viaje a Bruselas

Redacción
02.05.2016 15:27 h.
1 min

Tortilla de patatas, jamón, empanada gallega… Menú españolísimo el ofrecido por el presidente independentista, Carles Puigdemont, en su última jornada en Bélgica.

El convergente se dejó para el final la estancia en Bruselas, porque el grueso del viaje se centró únicamente en contactos con independentistas flamencos en Amberes y Gant. Ningún mandatario europeo le ha recibido, aunque asegura que tampoco lo había buscado.

Comida de Puigdemont en Bruselas

El caso es que Puigdemont ha finalizado hoy su primer y deslucido viaje institucional con una comida informal con trabajadores de su “embajada” en Bruselas y representantes de Casal Català de Bruselas, entidad creada en 1930 por el expresidente de la Generalitat Francesc Macià. De nuevo, el mandatario autonómico se dio de bruces con su escaso poder de convocaroria: solo una treintena de personas han asistido al acto. Entre ellas no había ningún alto funcionario europeo. Y eso que tiene como maestro de ceremonias a Amadeu Altafaj, delegado permanente del Govern en la UE con un amplio historial diplomático.

 

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RS 05/05/2016 - 10:11h
En el resto de España boicotean al cava y otras especialidades catalanas, mientras que nosotros siempre hemos sido abiertos a la comida de nuestros vecinos españoles. En cuanto a no acudir a la reunión los funcionarios de la UE, pues eso demuestra una vez más, por si fuese necesario, la necesidad de volvernos independientes para ser reconocidos como lo merecemos, porque mientras somos parte de España nos tratan como mierda, dentro y fuera del Estado. No cabe la menor duda de que una vez soberanos seremos tratados mejor por todos los países, y se nos tomará más en serio. Es una evidencia.
tobermory 05/05/2016 - 10:11h
Leyendo su comentario, RS, no hay forma de aclararse ni sobre quienes somos nosotros, ni sobre quienes son el resto (supongo que serán ellos, los otros en general para concretar), ni sobre si hemos sido abiertos a la comida de nuestros vecinos (el mio del 4º2ª es un gorrón, dicho sea aquí entre nosotros), pero ellos muy obtusos con el cava, - y puede que hasta con la butifarra de fetge-... y vuelta al principio. Un pandemonio de identidades. A ojo de buen cubero parece que estamos ante un serio problema de autoestima, ¿o no?. ¿Como prefiere que el "resto" le demuestre su cariño, don RS?, ¿invitándole a unas cañitas y ración de gambas plancha?, ¿empanada de berberechos habemus?. En fin, yo no confiaría mucho en convencernos por las buenas -ni a nosotros ni a los otros- de que nos volvamos independientes para solo para que usted pueda viajar por el resto y que le traten como a un soberano. No hace falta tanto, con un buen libro de autoayuda este tipo de problemillas remiten. Un saludo.
serena 05/05/2016 - 10:11h
Me da la impresión de que RS se está encontrando un poco solo allá dónde viva. Si se rindiera a la realidad verdadera de que los españoles (catalanes incluidos por supuesto)no se odian ni se boicotean (siempre y cuando no se trate de fumbo o de ser aleccionados por facciones con objetivos menos que transparentes)quizás viviría más relajado.Take it easy man!
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