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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, y su predecesora en el cargo, Esperanza Aguirre / EFE

El entorno de Aguirre: “En el PP son como 'Los Otros', están muertos, pero no lo saben”

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Esperanza Aguirre no es una política al uso. Tiene su propia gestión de los tiempos. Eso le llevó a dimitir hace una semana. Ese día, habló con sus colaboradores más cercanos para explicarles su decisión y pedir consejo. Los suyos le dieron su opinión, aunque eran conscientes de que la lideresa había tomado un camino y era imposible hacerle cambiar de rumbo.

Lo anunció al día siguiente, el día de San Valentín. “Pilló con el paso cambiado a todos. A Cristina Cifuentes, a Rajoy y a la calle Génova”, afirman fuentes de su entorno. Los que han rodeado a la lideresa durante años, más que deprimidos, están entusiasmados con la decisión de su jefa de filas porque “en el PP son como Los Otros, están muertos, pero aún no lo saben".

La guerra interna en el PP es un secreto a voces tras la espantá de Esperanza Aguirre. Los esperanzistas están que trinan con lo que denominan “intoxicaciones de Génova”. Aseguran que “Esperanza no dimite por Paco Granados, dimite porque no aguanta más las insinuaciones” y que renuncia “tres meses antes de que la echen. Ella marca sus tiempos, no se los marcan”.

Los defensores de Aguirre indican que “ganó las elecciones en Madrid y la corrupción de Granados no le pasó factura. Su error fue la campaña contra Carmena, no Granados”.

Su sucesora, por ahora, será Cifuentes en la gestora que tomará la presidencia provisional. Sus fieles alertan de que Aguirre está lejos de tirar la toalla. La mejor muestra de ello: no ha dejado ni pretende dejar el acta de concejal.