El Consejo de la Unión Europea adopta su postura sobre el uso de drones

La UE pone las bases para que el sector de los drones sea seguro

Dron volando con cámara /EFE

El 1 de diciembre de 2016, el Consejo aprobó una orientación general sobre la revisión de las normas comunes de seguridad de la aviación civil, y un nuevo mandato para la Agencia Europea de Seguridad Aérea (AESA). El proyecto de Reglamento contiene las primeras normas de la UE para que las aeronaves civiles no tripuladas (drones) vuelen de forma segura en el espacio aéreo europeo. 

La reforma de la normativa es necesaria para absorber el aumento previsto del tráfico aéreo de la UE, que se cifra en un 50% en los próximos 20 años, y poner al sector de la aviación en condiciones de afrontar la dura competencia a escala mundial.

La reforma aporta normas proporcionadas y basadas en el riesgo para reducir la burocracia y fomentar la innovación, reconociendo la diversidad de los riesgos asociados a los distintos sectores de la aviación civil. Las aeronaves que presentan riesgos menores, como helicópteros o aviones deportivos ligeros, estarán sujetas a procedimientos de autorización simplificados y menos onerosos que los de la aviación comercial.

Las normas de la UE sobre aeronaves no tripuladas sentarán los principios básicos para garantizar la protección, la seguridad y la privacidad. El texto ofrece seguridad jurídica a este sector en rápida expansión, al que pertenecen muchas pequeñas y medianas empresas y compañías de nueva creación.

Por razones de seguridad, se han regulado todas las aeronaves no tripuladas, desde los pequeños "juguetes" de pocos gramos de peso hasta las grandes aeronaves sin piloto, que pueden ser tan pesadas como un avión y volar a la misma velocidad. En la actualidad la UE tiene competencias para regular las aeronaves no tripuladas de más de 150 kg, mientras que las más ligeras están sujetas a las normativas nacionales.

Dado que los riesgos que conlleva el funcionamiento de estas aeronaves varían enormemente, las normas deben ser proporcionadas a esos riesgos. En particular, esas normas deben tener en cuenta la medida en que exista un peligro para el tráfico aéreo o las personas que se encuentran en tierra. Las operaciones de mayor riesgo requerirán una certificación, mientras que las aeronaves no tripuladas que presenten un riesgo menor deberán ajustarse tan solo a los mecanismos habituales de vigilancia del mercado de la UE.

En lo que respecta a la protección del medio ambiente, las aeronaves no tripuladas también tendrán que respetar las normas sobre ruido y emisiones de CO2, al igual que cualquier aeronave. Con arreglo a estos principios, la AESA elaborará una normativa más detallada sobre aeronaves no tripuladas mediante un acto de ejecución de la Comisión. Con ello se facilitará su actualización a medida que avance la tecnología.

La AESA ya ha publicado un Reglamento «prototipo» sobre aeronaves no tripuladas cuyas normas básicas se pueden resumir así:

  • El operador de la aeronave o dron será responsable de su funcionamiento seguro y será responsable de cumplir los requisitos establecidos en materia de seguridad, privacidad, protección de datos, responsabilidad, seguros y la protección del medio ambiente. 

  • El operador se registrará ante la autoridad competente y hará que todas las aeronaves con que opera sean fácilmente identificables.

  • El operador garantizará que los drones estén equipados con medios electrónicos y equipos de geolocalización.

  • Las autoridades competentes podrán designar zonas  del espacio aéreo en las que se prohíbe o restringe el uso de drones.