Ryanair acerca los destinos en un modelo de excelencia aérea

La aerolínea se sitúa como una opción competitiva en viajes entre Península y Canarias

Aviones de Ryanair /EFE

Uno de los debates más críticos que ha habido en los últimos años ha sido de la de la gran competitividad de las líneas áreas de bajo coste respecto a las aerolíneas tradicionales. Unos y otros han sido acusados de diferentes prácticas con el viajero que no siempre han sido motivo de consenso. Por un lado, las ya famosas por su teórico servicio público, como Iberia y Air Europa, han tenido que reinventar su propuesta de valor empujadas por la gran competitividad demostrada por las low-cost.

Las aerolíneas low-cost como modelos de atención al cliente

Las líneas low-cost se están posicionando en el mercado como auténticos jugadores en el modelo de atención al cliente, comenzando su propuesta a partir del precio mínimo en el que se puede ofrecer un vuelo. Ponemos el ejemplo de vuelos nacionales, donde no es raro poder encontrar tarifas de Madrid a Santiago de Compostela o a las Islas Canarias por 12 o 24 euros por trayecto respectivamente con Ryanair. Esos importes corresponden a un vuelo sin estridencias, sin equipajes facturados y sin beneficios extra más allá del hecho de realizar el trayecto.

Acercando los mercados empresariales a un precio ajustado

Mucho se ha hablado de esta última característica. Ryanair ha sido criticada por su gestión en los últimos años. Se ha hablado de deficientes políticas de mantenimiento, de gestión de los horarios o de maltrato a los clientes con necesidades especiales. Nada más allá de la realidad y nunca mucho peor de compañías como Iberia, empresa capaz de alterar las condiciones emocionales de sus clientes a un precio más caro. Por ello, estas compañías se están convirtiendo cada vez más un un referente para los empresarios y trabajadores, ya que, por un poco más, unos 15 euros por plaza y trayecto, se entra y se sale el primero del avión. Esto último es un lujo muy demandado por dos motivos. El primero, por la comodidad de tener embarque preferente y no tener que soportar cola y esperar a depositar el equipaje en las zonas habilitadas. La segunda, porque permite tener agilidad en el destino. Para los trabajadores de península, es un lujo salir de Madrid a las 6 de la mañana y estar trabajando en Lanzarote a las 9 AM de ese mismo día.

Excelencia en las operaciones

El modelo de gestión, en general, en todo un culto a la excelencia, la atención al cliente y a la optimización de costes. Se elimina todo elemento superficial que no aporte valor y que el viajero no esté dispuesto a pagar. No hay clase Business, no existen beneficios por viajero frecuente, no existen distinciones de clase entre viajeros y todo el mundo tiene que pasar por el momento de venta de los cupones y la tienda a bordo. A pesar de eso, se acabaron momentos como ir a la carrera por una plaza al lado de nuestra familia, o tener de pagar 60 euros por la impresión del billete. Incluso se ha acabado la tan temida medición del peso y dimensiones de la maleta. Por eso, los vuelos de Ryanair van, casi todos, completos. Mucho tendrán que reflexionar las aerolíneas para comenzar a ser competitivas de nuevo.

 
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