Jaque (y casi mate) de Colau a Uber y Cabify

Entra en vigor el Reglamento de ordenación del transporte con el que se limitan a 399 las licencias para VTC

Un vehículo de Cabify, que opera con licencias VTC, en una imagen promocional en Barcelona / CG

Un vehículo de Cabify, que opera con licencias VTC, en una imagen promocional en Barcelona / CG

El pasado 26 de junio el ayuntamiento de Barcelona aprobó el Reglamento de ordenación del transporte urbano de viajeros en vehículos de turismo con conductor (VTC), que entró en vigor a principios de julio y defiende la lucha contra el cambio climático y el sector del taxi en toda el área metropolitana. El objetivo es garantizar la igualdad en el acceso al transporte y frenar el avance de plataformas digitales especulativas.

En un comunicado, el ayuntamiento afirmó que la normativa aprobada tiene como principal objetivo preservar el control del transporte metropolitano para garantizar el derecho a la movilidad de la ciudadanía. En este sentido, la limitación de licencias se enmarca dentro de la estrategia de lucha contra el cambio climático en el área metropolitana. Más allá de eso, señala a continuación la razón de la discordia en materia de competencia: las medidas adoptadas están destinadas a proteger el sector del taxi y a garantizar unas condiciones laborales dignas del personal vinculado al ámbito del transporte público. 

De esta forma, la regulación frena el avance de plataformas digitales especulativas que podían poner en riesgo las políticas de igualdad en el acceso al transporte y las actuaciones de mitigación de la contaminación ambiental, especialmente vulnerable al incremento del tráfico de vehículos privados de motor. Las limitaciones a las que se enfrentarán ahora empresas como Uber y Cabify son dobles: por un lado, el número de licencias a su disposición se limita a una por cada 30 de taxi; por otro lado, deberán, además, aceptar la supervisión del Instituto Metropolitano del Taxi (IMET), organismo dependiente del AMB, será el encargado de garantizar el cumplimiento de la nueva normativa, 

La reacción de Cabify

Mariano Silveyra, director general de Cabify en Europa ha asegurado que tras la reciente decisión de la AMB, Cabify amenaza con cerrar sus oficinas de Barcelona y dejar de operar en la ciudad, donde las empresas con las que trabaja cuentan con unas 400 licencias. Los escasos 100 o 200 vehículos con los que podría operar de entrar en vigor la normativa hacen inviable la continuidad pues ningún usuario va a estar dispuesto a esperar más de media hora un coche de Cabify. Perdida la inmediatez, se acaba el servicio, ha argumentado. Además, ha anunciado que recurrirá la medida, consideran que la Administración está lastrando el cambio en la movilidad de las ciudades. 

Silveyra siempre ha defendido que “La competencia de Cabify es el vehículo particular, mientras que el taxi considera que su competencia son las VTC -expone Silveyra-; si estuviéramos unidos ante la Administración podríamos trabajar de forma conjunta en políticas que permitieran que los vehículos privados dejaran de circular por las ciudades y los usuarios contaran con diferentes opciones al transporte público”.

Por su parte, el presidente de la patronal Unauto VTC, Eduardo Martín, ha comentado a Efe que no se van a quedar quietos "viendo cómo se cometen ilegalidades", y ha agregado que están "estudiando minuciosamente" con los servicios jurídicos "todas las posibilidades".

La Federación Española del Taxi (Fedetaxi) se ha mostrado obviamente a favor y ahora dirigen sus miradas hacia Madrid para replicar el jaque (y casi mate) de Colau en Barcelona a Uber y Cabify.

 
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