Debate europeo sobre las implicaciones éticas de la Inteligencia Artificial

La implicación sobre los derechos fundamentales, las consecuencias para la inclusión social y el futuro del trabajo son algunos de los puntos que más preocupan

Representación gráfica de la inteligencia artificial / Pixabay

Representación gráfica de la inteligencia artificial / Pixabay

La Comisión europea ha mantenido una reunión de alto nivel con 12 representantes de organizaciones filosóficas y no confesionales de toda Europa. El debate se engloba en el diálogo periódico con iglesias, religiones y organizaciones filosóficas y no confesionales contemplado en el artículo 17 del tratado de Lisboa. Esta novena reunión anual de alto nivel giró en torno al tema «Inteligencia artificial: abordar los desafíos éticos y sociales». Fue presidida por el vicepresidente Andrus Ansip.

En palabras del vicepresidente primero Frans Timmermans, responsable del diálogo según el artículo 17, «nuestras sociedades están inmersas en una revolución digital sin precedentes y que afectará a cada una de las personas que viven en el planeta. Esta revolución viene cargada de nuevas promesas, pero no está exenta de nuevos riesgos de perturbaciones. Recientemente hemos podido ver cómo el mundo digital avanza más deprisa que el debate ético sobre lo que puede y debe permitirse online. No podemos permitir que ocurra lo mismo con la inteligencia artificial y la automatización. Debemos mantener el control de esta transformación y asegurarnos de que sirva para promover nuestros valores y defender nuestro modelo social».

Según Andrus Ansip, vicepresidente responsable del Mercado Único Digital, «desde una mejor atención sanitaria hasta unos transportes más seguros, los efectos beneficiosos de la inteligencia artificial son muchos, y Europa debe aprovecharlos. Además de aumentar la inversión, estamos elaborando directrices éticas para un desarrollo de la inteligencia artificial positivo y en beneficio de todos. Para evitar decisiones sesgadas, se requiere un debate abierto sobre cuestiones clave tales como la importancia de la diversidad y el equilibrio de género en la inteligencia artificial. La reunión de hoy y la reciente creación de la Alianza de la IA europea contribuirán a este amplio debate».

Repercusiones éticas, sociales y en el empleo de la IA

La reunión de alto nivel ha brindado la oportunidad de abordar dos importantes cuestiones relacionadas con la inteligencia artificial (IA). En primer lugar, se abordaron las posibles repercusiones de la IA sobre los derechos fundamentales, y concretamente en materia de privacidad, dignidad, protección de los consumidores y lucha contra la discriminación. En segundo, se trató la dimensión social de la IA, y sobre todo sus consecuencias para la inclusión social y el futuro del trabajo.

El vicepresidente Ansip ha animado a los participantes a mantener su compromiso contribuyendo a las actuales iniciativas de la Comisión sobre inteligencia artificial, en particular, a través de la Alianza Europea de la IA, lanzada la semana pasada. La Alianza es una comunidad de partes interesadas reunidas a través de un foro online en el que mantienen un debate amplio y abierto sobre todos los aspectos del desarrollo de la inteligencia artificial y sus repercusiones.

Facilitar el diálogo entre todas las partes interesadas sobre el modo de hacer avanzar la innovación en materia de IA para aumentar la confianza y la adopción y preparar futuros debates políticos es un compromiso que forma parte de la reciente visión común de Charlevoix sobre una visión para el futuro de la inteligencia oficial, acordada por el G7. Pero también es un aspecto clave del planteamiento europeo sobre IA y de la Declaración de cooperación sobre IA, suscrita por 28 países europeos.

Próximos pasos de la iniciativa sobre la IA

El 25 de abril de 2018, la Comisión Europea puso en marcha una iniciativa europea sobre inteligencia artificial (IA). Para aumentar la inversión pública y privada en la IA, prepararse para los cambios socioeconómicos y garantizar un marco ético y jurídico adecuado, la Comisión propone un planteamiento en tres fases. En particular, la Comisión quiere que nadie se quede atrás en la transformación digital y que estas nuevas tecnologías se basen en valores. Como cualquier tecnología transformadora, algunas aplicaciones de inteligencia artificial plantean nuevos interrogantes éticos y jurídicos.

Dentro de esta iniciativa, de aquí a finales de 2018 se elaborarán directrices éticas sobre inteligencia artificial basadas en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, que atenderán a principios tales como la protección de datos y la transparencia y se apoyarán en los trabajos del Grupo Europeo de Ética de la Ciencia y las Nuevas Tecnologías.

Para contribuir a la elaboración de esas directrices y ofrecer recomendaciones, la Comisión ha designado un grupo de expertos sobre IA.

 
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