Glovo cobrará a sus propios 'riders'

La nueva acción busca convertir la relación con sus repartidores en una relación entre empresas

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En las últimas horas el diario ABC ha publicado una nota interna de Glovo dirigida a sus 'riders', en la que indicaba que "Glovo cobrará a los repartidores que quieran operar con su plataforma". La noticia ha levantando una importante polvareda en las redes sociales. Hemos solicitado una aclaración de las intenciones de esa sorprendente medida a la compañía catalana pero hemos recibido, a pesar de las promesas, el silencio como respuesta.

¿Mantenimiento plataforma, seguros o pérdidas por pedido?

Durante el día se han barajado diversas opciones. Por un lado, fuentes no oficiales de la propia empresa indicaban que se trataba simplemente de una medida para el mantenimiento de los sistemas de la plataforma. Algo que sorprendía por las recientes entradas de capital en la compañía. También se ha hablado de la próxima incorporación de un seguro para los 'riders', lo que chocaría con las recientes inspecciones de trabajo, ya que en caso de considerar relación laboral, el seguro va a cargo de la empresa. 

En todo caso opciones menos optimistas sobre el futuro de Glovo desvelaban que, en un buen número de pedidos, la compañía perdía dinero. Y el cobro a los 'riders' , aunque fueran esos dos euros por pedido citados en la noticia, eran la manera de "disimular" esa continua pérdida con el rápido crecimiento. Unos simples números señalan que considerando 3 millones de pedidos, a 2 euros cobrado a sus repartidores, saldrían 6 millones de euros. Cifra parecida a las pérdidas del año fiscal último presentado el 2016. Glovo con esa medida tendría cifras positivas.  

Ni una ni otra, simplemente un tema laboral 

Pero por la información que ha conocido este medio, el tema es más sencillo. Tras la Inspección de Trabajo y ante el acoso por su política laboral por parte de los sindicatos, la compañía ha optado por una línea más directa. El hecho de cobrar a los repartidores quiere convertir su relación en una cesión de servicios. Uno - los 'riders'  - se dan de alta de autónomos, otro - Glovo -, proporciona los clientes, y los riders pagan a Glovo. Queda claro que son dos empresas: ¡muerta la inspección!. 

Según diversas fuentes, esa práctica, habitual en las empresas de servicios, hubiera servido en su momento para evitar las actas de la Inspección de Trabajo. Ahora no está claro que pueda servir para atenuar los hechos inspeccionados. Porque es meridianamente claro que al no cobrar a sus"autónomos" no eran dos empresas que intercambiaban servicios como pretenden ahora, "tu me das, yo te doy", sino una sola empresa, Glovo. 

Un problema para los repartidores de Glovo

Con esta decisión Glovo puede entrar en una dinámica complicada. Querer organizar todo su funcionamiento laboral en base a una cesión de servicios pone en un doble compromiso precisamente a los 'riders' . Por un lado les obliga a dar de alta el listado de clientes que reciben, aunque sea simplemente por la Ley de Protección de datos. La equiparación de sus repartidores con una empresa implica unas obligaciones para los repartidores que hasta la fecha no tenían. Ya no sólo será darse de alta de autónomos, pedalear y pasar una factura.

A esa obligación se debe sumar la pérdida adquisitiva con el pago por cada pedido a Glovo. Ambos temas, entre otros, convertirán a la compañía en menos atractiva para sus 'riders' . Y eso es un gran problema para una compañía como Glovo, que tiene todo su potencial precisamente en sus 'riders' . Desde ahora, con esta medida, en caso de ser efectiva, además perderán la capacidad de enganche a nuevos repartidores. Un futuro muy complicado para la compañía catalana.