Los denominados autónomos societarios

Uno de los pérfiles con menos derechos gracias a las imposiciones del Ministro Montoro

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Cuando el Gobierno de Rajoy abre la boca para hablar de los autónomos olvida a una parte muy importante. Aunque es obvio que los autónomos que crean empleo y riqueza son los que gestionan una empresa, el Gobierno del PP los tiene olvidados. Ninguna medida sirve para potenciar una figura clave en el crecimiento de un país.

La vergüenza de ser autónomo societario

Es difícil imaginar en una sociedad moderna, como pretende ser la española, que un autónomo genere empleo sin usar una sociedad como forma organizada. Una obviedad que el Ministro Cristóbal Montoro, en su afán recaudatorio propio de la Inquisición, parece haber olvidado. Las famosas cuotas de 50 euros mensuales están al alcance de cualquier autónomo excepto de los que gestionen una sociedad. Ciertamente una locura propia exclusivamente de aquellos que en su vida han sabido nada más que vivir del dinero público.

Mientras el Gobierno alardea de la cuota de 50 euros mensuales, por cierto superior a muchos países europeos, la triste realidad es que quien quiera darse de autónomo para gestionar una empresa debe pagar un mínimo de 340 euros. Tenga su sociedad una antigüedad de un minuto o de diez años. Una cantidad que, además, es la cuota mínima y a la que, encima, hay que añadirr el IRPF y el IVA. Olvídese pues de crear una sociedad si no factura un mínimo de 4.000-6.000 euros al mes. Gran diferencia con la Europa que entiende que es emprender. España confirma que, estar a la cola de las facilidades en la creación de empleo, es un tema político.

Un Gobierno que no entiende qué es crear riqueza

Al final, el gran problema de España es que hay un Gobierno del PP que nunca ha entendido qué es ser liberal. Más triste aún, jamás ha entendido qué es crear riqueza. El principal problema es que se trata de funcionarios de toda la vida cuya máxima del espacio privado es cobrar comisiones. Con un bagaje escaso en lo privado, son incapaces de entender las necesidades del mercado y, peor aún, de los emprendedores.

La cuota de un autónomo societario es 10 veces mayor que la de un autónomo normal. Es una clara anomalía. Sólo es posible por la nefasta gestión de la TGSS y la urgente necesidad de recaudar dinero a cualquier precio. El último crédito a la TGSS confirma que el sistema está quebrado, no tanto por el esfuerzo de muchos emprendedores sino por la implacable capacidad recaudatoria de un Gobierno que es incapaz de entender que el mundo no es como un reino feudal.

Los autónomos societarios crean empresas, crean riqueza  y son sableados por un Ministro como Montoro, que luego demuestra su capacidad de gestión con sus negocio oscuros en su propio bufete. Gente con un pasado en blanco y negro, propio de épocas antiguas y con una planificación lejana a la de una sociedad moderna. Un día quizás sería bueno que todos los autónomos societarios hicieran una huelga para demostrar al gobierno que sin ellos no tendrían, ya no para pagar TGSS, sino incluso para cobrar unos sueldos que muchos autónomos no pueden permitirse aun facturando mas dinero del que el Ministro ha sabido vender en su vida. La triste realidad de España es que mientras se ningunea a los autónomos societarios el país no sólo va para atrás, sino, peor aún, no funciona.