La inmigración como motor de crecimiento económico

La Fed de Minneapolis estima que el crecimiento se incrementaría en al menos 0,5 puntos porcentuales al año en las hipótesis más conservadoras

Manifestantes en contra de la política de inmigración de Trump / EFE

Manifestantes en contra de la política de inmigración de Trump / EFE

En una editorial en el Wall Street Journal, Neel Kashari, presidente de la Reserva Federal de Minneapolis, ha mandado un mensaje a la política migratoria de Donald Trump al afirmar que unos niveles "robustos" de inmigración son vitales para el crecimiento de la economía estadounidense.

En su artículo recuerda que "los legisladores de ambos partidos, los políticos y las familias, quieren que el crecimiento económico sea lo más rápido posible, ya que produce más recursos para financiar las prioridades nacionales y elevar la calidad de vida". Por eso, indica, los republicanos se aferran a que la reforma fiscal de Trump sea la que propicie esa aceleración en la economía. No obstante, señala que el crecimiento del PIB medio entre 1960 y el año 2000 se ha ubicado en el 3,6 %, mientras que en la gran recesión ha sido "lento y frustrante" con un promedio del 2,2 %. Esto es, por debajo de la inflación.

Kashari señala que el crecimiento económico a largo plazo proviene de dos fuentes: el crecimiento de la productividad y el crecimiento de la población. El primero implica que el mismo número de trabajadores son capaces de producir más bienes y servicios. El aumento de la productividad proviene, además, de una mejor formación para dotar a los trabajadores de mejores habilidades y del desarrollo tecnológico para que cuenten con herramientas más sofisticadas. No obstante, el crecimiento ha sido muy bajo durante esta recuperación, con un promedio de sólo el 1,1% por año, por debajo del 2,1% en los periodos comprendidos entre los años 1960 y 2000. Por supuesto que el Congreso podría decidir gastar más en educación e investigación para aumentar la productividad, pero se necesitan años para que las inversiones se traduzcan en una economía más productiva. Eso no quiere decir que no valga la pena hacerlo, pero los beneficios son muy inciertos.

En cambio, "el crecimiento demográfico impulsa el económico, gracias a que más población implica más trabajadores para producir cosas y también más consumidores para comprarlas, así como más contribuyentes y mayor recaudación.

La baja natalidad, el envejecimiento de la población y la competencia por el talento

Kashari en su artículo recuerda la realidad a la que se está enfrentando no sólo Estados Unidos, sino la gran mayoría de países occidentales entre los que se encuentra España: al envejecimiento de la población se le une que los estadounidenses están teniendo menos hijos y que la población en edad de trabajar se ha estancado durante la última década.

En España, los últimos datos de la EPA nos muestran que los mayores de 50 años copan el 60% de los nuevos empleos, de los 3,76 millones de parados, el 14,8% son jóvenes menores de 25 años y el 42,8% son parados de larga duración (cierto es que, a cierre de 2017 la tasa de paro juvenil era del 37,4%, cinco puntos menos que en 2016). En cuanto al envejecimiento de la población, la edad media de los españoles se sitúa ya en 44 años, en tres provincias supera los 50 años y más de 15.000 españoles han alcanzado los 100 años (al comenzar el siglo había 5.320 personas centenarias).

Para revertir la situación en el país que preside Trump, Kashari aboga por que el Congreso apruebe crear incentivos económicos para animar a las familias a tener más hijos, mediante créditos fiscales y cuidado de los niños gratis, aunque ambos sería costoso y el periodo para que los cambios surtan efectos en el crecimiento de la población reconoce puede demorarse unos cuantos años. Por este motivo, sentencia que la inmigración es la vía más "segura de aumentar la población en edad de trabajar".

Propone que "el Congreso y la Administración pueden llevar a cabo reformas que impulsen la inmigración legal en un millón de personas al año y que adapten la política para que dé prioridad a los trabajadores que satisfagan las necesidades de nuestra economía". La Fed de Minneapolis estima que el crecimiento se incrementaría en al menos 0,5 puntos porcentuales al año en las hipótesis más conservadoras, sin el correspondiente aumento en el déficit. Kashari enfatiza que "si algunos de esos inmigrantes o sus hijos resultó ser el próximo Steve Jobs o Elon Musk, podríamos resolver nuestros problemas de productividad, también".

Reflexiones que por analogía bien valdría la pena que las hiciésemos nosotros.