A lo largo de mi carrera como emprendedor y como empresario, he sido capaz de identificar patrones de comportamiento muy claros que han contribuido a fracasar o triunfar en determinadas aventuras. Uno de estos comportamientos o modus operandi es la actitud hacia las ventas. Históricamente, en nuestro país al vendedor se le ha desprestigiado y menospreciado por su trabajo. Esta concepción de poca honra hacia esta profesión, bajo mi punto de vista, es la mayor causa de fracaso en los proyectos empresariales de nuestro país. 

Las ventas de una empresa son la base y futuro de cualquier proyecto, su fuente de ingreso y sus garantías de continuidad en el futuro. Cuando empecé con la lotería nadie apostaba por nuestra capacidad de vender los mínimos establecidos por Loterías y Apuestas del Estado. 

¿Cuál fue la solución? Salir a la calle y vender. Coger el coche y crear personalmente una cartera de clientes alrededor, con un radio circular creciente. Durante los primeros años posicionamos La Bruixa d'Or como la tercera administración de loterías en ventas del estado sin repartir un solo premio. La clave del éxito fue una atención muy comprometida directa y personalizada al cliente. 

Muchos proyectos centran sus esfuerzos en desarrollar un gran producto, el mejor del mercado, desatendiendo las ventas y al cliente, haciéndolos fracasar. En el transcurso de los años, he estado tentado en implicarme en proyectos fantásticos, con productos geniales y equipos asombrosos, incapaces de realizar una sola venta. Estos equipos, tan sumamente preparados en campos de la ciencia o desarrollo de producto, infravaloran o supeditan las ventas a la calidad del producto o servicio, cuando me ha quedado demostrado que no es así. 

En primer lugar, el testeo y venta del producto por parte del promotor es la base de la pirámide; es donde se valida el modelo de negocio, los canales de venta y las necesidades del mercado. Por este orden se es capaz de construir o comercializar un producto orientado a las necesidades del cliente. Subcontratar las ventas o utilizar comisionistas desde un inicio, distorsiona la visión de mercado y muy probablemente conlleva a la no comprensión de los canales de venta.

En nuestro caso, en los diversos negocios que hemos emprendido, entendíamos que la mejor forma de atender bien al cliente y darle la importancia que se merece, es prestándole la más directa y personal atención. Por eso en La Bruixa d'Or atiendo y saludo a todos nuestros clientes, que al final son más amigos que clientes.

Recuerda: "Aprovecha las experiencias del pasado para seguir presente" by Xavi Gabriel.