Un mobile presencial en un mundo cada vez menos presencial

Una de las grandes paradojas del Mobile en Barcelona, es que se habla de un mundo cada vez menos presencial pero es necesario elegir una ciudad bien real, como la capital catalana, para explicarlo. Al final la sensación es que por mucho que la tecnología quiera alejarnos, o acercarnos según se vea, a nuevos territorios, siempre se hace necesario explicarlo cara a cara. Como si fueran los viejos tiempos. 

La tecnología, ciertamente, sirve para acercar el territorio. Hace años eran inviables ciertas formas de trabajo ahora cada vez más presentes. Una reunión en Nueva York era una reunión en Nueva York. A día de hoy ya es una realidad que a los 10 minutos de acabar esa reunión podemos mantener otra en Moscú, y en minutos otra en Tokyo. La geografía se ha comprimido de tal forma que ya no existen las distancias en los negocios.

Esa forma de trabajar tiene todavía un gran problema: la adaptación de las legislaciones de los países. El potencial de un mundo global no existe en su totalidad por unas leyes protectoras del comercio internacional que impiden una gran eclosión. Al final la tecnología puede ir por delante, pero si la legislación no se adapta, simplemente perdemos el camino. Los territorios se comprimen y surgen polos donde estar en el centro. Barcelona, con su Mobile, es desde este momento el centro del mundo de la tecnologia. 

 
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